El “Niño Fidencio” en Apuntes Históricos de Nuevo León de Santiago Roel

Fidencio Constantino, mejor conocido como el “Niño Fidencio”.

Por Oscar Rodríguez

Fidencio Constantino, mejor conocido como el “Niño Fidencio”, fue una figura religiosa controversial de la primera mitad del siglo XX. La fama del curandero de Espinazo, poblado del municipio de Mina, Nuevo León se propagó rápidamente en el norte de México y sur de Texas.

La vida de Fidencio, así como el culto religioso conocido como fidencismo que de él se deriva, ha sido estudiado más por antropólogos que por historiadores. Santiago Roel lo incluyó en el libro de texto Apuntes Históricos de Nuevo León. La imagen que difunde acerca de Fidencio Constantino es despectiva y puntualiza que la fama del “Niño Fidencio” solo duró algunos meses. Sin embargo, las fiestas fidencistas siguen vigentes, atrayendo a decenas de creyentes al pequeño poblado de Espinazo, Nuevo León.

Es por eso que consideramos importante analizar los motivos que tuvo Roel para difundir en la población estudiantil del estado, la “irracionalidad” de las prácticas de Fidencio Constantino, así como la temporalidad efímera que le asigna, que contrasta con la realidad de dicho acontecimiento.

Si bien, la cancelación de las corridas del ferrocarril de pasajeros en la década de los noventas de la centuria pasada y la inseguridad derivada por la “guerra contra el narcotráfico” menguaron la afluencia de visitantes y creyentes, las festividades fidencistas siguen llevándose a cabo.        

El tema es muy amplio y se puede abordar desde diferentes perspectivas. La elaboración del presente trabajo responde a algunas preguntas que a su vez acotan el objeto de estudio. Comenzaremos respondiendo cuestiones básicas como las siguientes: ¿Quién fue Fidencio Constantino? y ¿Qué es el fidencismo? Esto con la finalidad de conocer el objeto de estudio tal como se le percibe en la actualidad. Posteriormente se revisará el contexto histórico de la época y la formación académica de Roel que pudieron influir en su escrito. Por último, se realizará un análisis discursivo del texto sobre el “Niño Fidencio”, incluido en el libro de Nuevo León. Apuntes Históricos, en el que se construye una idea negativa sobre el curandero de Espinazo.

En este sentido, este texto tiene como propósito explicar el concepto del fidencismo en la actualidad y describir los rasgos que lo caracterizan. A partir de lo anterior, identificaremos y criticaremos la representación construida por Roel sobre el fenómeno religioso acaecido en Espinazo.

Introducción

 Los acontecimientos del pasado no son históricos por sí mismos, ya que es necesario que la comunidad de historiadores dé “el visto bueno” para que sean considerados como tales. Por consiguiente, es el historiador quien distingue entre lo que es un hecho histórico de lo que no lo es (Carr, 1993). Pero las y los historiadores no sólo se encargan de “darle el visto bueno” a los hechos que pueden ser considerados como históricos, sino que también realizan una labor de verificación de los ya existentes para determinar su validez. La mayoría de las veces, esta verificación lleva a la revaloración del hecho histórico (Collingwood, 1988).

Partiendo de lo anterior, tenemos que Santiago Roel incluyó dentro de su libro de historia, Nuevo León. Apuntes históricos, a “El Niño Fidencio”. Con ello, Roel le brindó la categoría de hecho histórico, sin embargo, la interpretación que hace del mismo es cuestionable. Por tal motivo, consideramos importante realizar un análisis semiótico sobre la interpretación de “El Niño Fidencio”, que contribuya a revalorar su trascendencia, pues la interpretación de Roel, por lo menos en lo concerniente a su vigencia, no se ajusta a la realidad.

El fidencismo en la actualidad

Jesús Fidencio Constantino Sintora nació en Iramuco, Guanajuato en 1898. Llegó a Espinazo, Nuevo León en el año de 1921 para trabajar como cocinero y asistente de Enrique López de la Fuente (padre de Fabiola López, fundadora de la iglesia fidencista) en la hacienda de Loma Sola, propiedad de Teodoro Von Wernich. Fidencio falleció el 19 de octubre de 1938 a la edad cuarenta años. Tras su muerte, sus principales allegados se darían a la tarea de preservar su legado dando forma a la Iglesia fidencista.

 El fidencismo ha sido definido recientemente como: “el sincretismo entre el espiritismo, el catolicismo popular y el curanderismo” (Berlanga, 1999, pág. 36). Estos tres elementos pueden definirse, grosso modo, de la siguiente manera: el espiritismo es el medio por el cual los muertos o deidades se comunican con los vivos. Fidencio se consideraba un intermediario entre Dios y los hombres. El catolicismo primitivo se presenta a través de la humildad, la pobreza, la oración y el sacrificio, ya que ofrecía sus servicios gratuitamente. Y por último el curanderismo, que se presenta a través del ritual y el uso de hierbas. Muchos de los remedios que proporcionaba Fidencio eran hechos a base de gobernadora, planta típica de la región. (Berlanga, 1999, págs. 36-41)

Cincuenta y cinco años después de la muerte de Fidencio, se fundó la Iglesia Fidencista. En julio de 1993, Fabiola López y su esposo, el profesor Heliodoro González, realizaron los trámites correspondientes ante la Secretaria de Gobernación para registrar oficialmente la Iglesia Fidencista. Con ello, el fidencismo deja de ser una vertiente no aceptada del catolicismo para convertirse en una religión reconocida jurídicamente.

Con la anterior, es posible apreciar la influencia que Fidencio Constantino ejerció entre sus seguidores a tal grado que la fe que le profesan ha quedado recientemente institucionalizada. Por tal motivo, la afirmación de la trascendencia efímera que Roel le atribuye resulta poco sólida.

Contexto histórico

La década de los 20 se caracterizó por la virulencia anticlerical del gobierno encabezado por Plutarco Elías Calles. Las medidas tomadas por el gobierno de Calles para reducir la injerencia de la iglesia Católica en la sociedad llegaron a tal grado de inflexión que dieron lugar al enfrentamiento armado conocido como La Guerra Cristera. Es importante precisar que, en comparación con otros estados del centro y sur del país, Nuevo León permaneció ajeno al conflicto armado debido a “las condiciones de debilidad y desarraigo del catolicismo en Nuevo León.” (Saldaña Martínez, 2009, pág. 108)

 Es importante señalar que el anticlericalismo de los líderes de la Revolución, se debía al apoyo que brindó la Iglesia a la dictadura de Porfirio Díaz, y posteriormente a Victoriano Huerta, una vez que asumió la presidencia de México, tras un golpe de estado y el ignominioso asesinato de Francisco I Madero. (Saldaña Martínez, 2009, pág. 84)

Aunado a los resentimientos adquiridos en los años precedentes, esta posición del Estado de relegar la influencia de la Iglesia era una tendencia que se estaba presentando a nivel internacional con la consolidación del Estado liberal, dentro del cual la Iglesia tenía un papel secundario. (Saldaña Martínez, 2009, pág. 117)

Una de las medidas para contrarrestar la influencia que la Iglesia intentaba ejercer en la política de masas a través del sindicato Confederación Nacional Católica del Trabajo (CNCT), fue la creación de la Iglesia Católica Apostólica Mexicana en 1925 que desconocía la autoridad de Roma y rechazaba el celibato. Sin embargo, sus resultados fueron magros. Para febrero de 1926, Calles tomó medidas más radicales como lo fue el encarcelamiento de los clérigos que opinaran desfavorablemente sobre el gobierno, así como también la prohibición de oficiar misa fuera de los templos y portar vestimenta clerical en lugares públicos. La gota que derramó el vaso, fue la promulgación de la ley Calles en junio de ese mismo año, que albergaba las anteriores y además añadía la obligación de los sacerdotes a registrarse en la Secretaria de Gobernación. La Iglesia respondió con la suspensión de cultos y posteriormente defendió su posición por medio de las armas. (Saldaña Martínez, 2009, págs. 96-99)

A diferencia de los estados del centro y sur, el clero en Nuevo León optó por una resistencia pasiva y acató, dentro de lo que cabe, las medidas anticlericales impuestas por el gobierno callista. Cabe señalar que las medidas atacaban directamente a la Iglesia Católica, mientras fomentaba el ingreso y la fundación de iglesias protestantes. Sin embargo, la supresión de cultos en el estado no sólo favoreció al protestantismo, sino que también contribuyó a la popularidad de “El Niño Fidencio”, cuyos “milagros” en el poblado de Espinazo, municipio de Mina, se propagaron con rapidez. (Saldaña Martínez, 2009, pág. 107)

El catolicismo en el norte del país no había logrado construir una infraestructura sólida que se enraizara firmemente en la población “en el norte, un clero escaso y disperso (…) no podía tener la misma atención cercana con los fieles y en muchos casos sólo asistía esporádicamente a los poblados lejanos.” (Saldaña Martínez, 2009, pág. 114) Aunado a lo anterior, la suspensión de cultos durante la guerra Cristera dejó en el desamparo espiritual a las clases bajas de la población, ya que las clases acomodadas pudieron contar con los servicios de clérigos en sus domicilios. Por tal motivo, no es de extrañarse que la popularidad de Fidencio Constantino se haya intensificado precisamente a la par del conflicto Iglesia-Estado.

Este es el contexto histórico en el que Roel construye su discurso sobre Fidencio Constantino. Como es posible apreciar, el anticlericalismo callista iba encaminado a reducir la influencia de la Iglesia Católica al ámbito privado. El protestantismo, así como el fidencismo, no representaban una amenaza para el Estado, ya que no contaban con una presencia nacional como la Iglesia católica. Es por ese motivo que consideramos que si bien el fidencismo se arraigó en la población marginada gracias al anticlericalismo oficial, éste último no influyó en la construcción del discurso de Roel.      

Algunos datos biográficos sobre Santiago Roel

Fidencio Constantino y Santiago Roel fueron contemporáneos, es decir, vivieron en la misma época. Fidencio nació en 1898 y murió en 1938, mientras que Roel nació en 1885 y falleció en 1957. Por consiguiente, compartieron el mismo contexto histórico, aunque desde diferente trinchera: Fidencio en el campo y Roel en la ciudad. Roel contó con una educación profesional, mientras que Fidencio sólo cursó tres años de educación primaria.

Roel realizó lo que se denomina historia inmediata, cuyo principal riesgo es adelantar una interpretación cuando el hecho histórico aún no está consumado. Nuevo León. Apuntes históricos tuvo su primera publicación en 1938, entonces, conforme a las fechas señaladas previamente, es posible apreciar que Roel tuvo la oportunidad de hacer una revaloración del fidencismo, por lo menos en cuanto a su vigencia. De hecho, antes del fallecimiento de Roel, el libro contaba ya con una sexta edición, sin embargo, el autor no hizo cambio alguno (Cavazos Garza, 2009, pág. 272).    

Roel ingresó al Colegio Civil en 1896. Diez años antes, el General Bernardo Reyes, gobernador del estado, expidió la ley de Instrucción para la Enseñanza Preparatoria. Mediante ésta ley se redujo el ciclo de estudios de siete a cinco años, además, se homologó el plan de estudios con el de la Escuela Nacional Preparatoria fundada en 1867. Dicho plan fue diseñado por Gabino Barrera (quien fuera discípulo de Augusto Comté) quien se empeñó en introducir la filosofía positivista en la instrucción pública de la época (Salazar Suarez, 2002, pág. 20).

Las principales características del positivismo eran el monismo metodológico, la causalidad racional y la conformación de leyes generales. Entre las materias que se impartían en el curso de preparatoria estuvieron las matemáticas, física y la química. En el último año de estudios, se impartía la materia Nociones de Higiene. (Salazar Suarez, 2002, pág. 20)

Roel fue una figura política en el estado. Fue senador en 1928, y décadas más tarde uno de los miembros fundadores de la Sociedad de historiadores de Nuevo León. Israel Cavazos lo describe de la siguiente manera: “gran conocedor de nuestro patrimonio documental, promueve constantemente su conservación. Yo lo vi muchas veces en el incómodo sótano del Archivo General del Estado pasar largas horas atado un pañuelo al rostro, revisando empolvados legajos a fin de ratificar un dato o confrontar una cita histórica.” (Cavazos Garza, 2009, pág. 273)

Algunos datos sobre Nuevo León . Apuntes Históricos

La primera publicación de este título fue en 1938 y fue utilizado como libro de texto para el tercer grado de Secundaria (Salinas Quiroga, 1981, pág. 246). Sin embargo, no encontramos información acerca si el libro fue encomendado a Roel por parte de la Secretaría de Educación.

A falta de esa información no podemos atribuir que la representación sobre “El Niño Fidencio” fue promovida por la institución educativa. No obstante, consideramos que Roel realizó previamente la obra antes de que fuera adoptada como libro de texto, debido a que la entonces Universidad de Nuevo León, que se encargó de la tercera edición, también lo utilizó para el curso de historia de la educación preparatoria. Cabe señalar que, durante la tercera y cuarta década del siglo XX, la distribución de la educación entre la SEP y la UANL, no había sido definida. (Secretaría de Educación Pública, 2012) Lo que es un hecho, es que el libro tuvo una orientación formativa, dirigida a estudiantes de nivel básico y media superior (Roel, 1985, pág. VII).

Cabe mencionar que Nuevo León. Apuntes Históricos fue reconocido tanto por el historiador Israel Cavazos como por el Licenciado Raúl Rangel Frías como una obra ejemplar, con interpretaciones sobrias y serenas. Sin embargo, en el caso particular de Fidencio, la valoración realizada por Roel es, por lo menos, prematura.

Cavazos describe el libro de Roel de la siguiente forma: “Con todo, y sin apartarse de su finalidad de servir de texto, acusa su obra al investigador que maneja con habilidad las fuentes primarias y que sabe ser sobrio y sereno en los juicios que emite.” (Cavazos Garza, 2009, pág. 272) Mientras que Rangel Frías en la nota editorial del libro apuntaba que “(la historia de Nuevo León de Roel) es todo lo cabal que puede serlo a la vista de los documentos históricos existentes y su concisión y sobriedad de juicios críticos ponen de manifiesto el verdadero estilo de los estudios históricos.” (Roel, 1985, pág. VIII)

La serenidad y sobriedad en los juicios emitidos por Roel que Cavazos como Rangel Frías afirman, no se reflejan en la interpretación que hizo de Fidencio, al contrario, demuestra falta de tolerancia y comprensión histórica. Pero también hay que señalar que los comentarios emitidos tanto por Cavazos como por Rangel Frías, se dan en condiciones que los orillan a no tomar una postura crítica. Cavazos realiza las observaciones a la obra de Roel dentro del discurso que presentó con motivo del fallecimiento de éste último y que se difundió en los periódicos de la localidad. Por su parte, Rangel Frías hace sus comentarios dentro de la misma obra de Roel, por consiguiente, una crítica aguda estaría fuera de lugar. También es necesario apuntar que entre los tres personajes anteriormente mencionados había una amistad de años.

Análisis del discurso de Roel

En este apartado se analizarán a través de las propuestas de Oliver Reboul sobre la ideología en el lenguaje, el texto de Roel.[1] Para ello, se colocarán en letra itálica los enunciados que son tomados de dicho texto y que se vinculan con las funciones de la ideología en el lenguaje.

Oliver Reboul señala que una ideología es “una visión del mundo particular a una sociedad, o una cultura”, en ese sentido, Santiago Roel manifiesta su visión del mundo cuando escribe acerca de “El Niño Fidencio”. Esta visión es distinta a la de los campesinos de Espinazo y sus alrededores, por tanto, hay un choque de visiones en la cual el autor impone en el texto la propia.

La formación positivista de Roel permea el mensaje del texto al grado que le impide tener una visión comprensiva de los acontecimientos. Para demostrar lo anterior, recurriremos a los cinco rasgos que Reboul señala como característicos de la ideología. Estos rasgos son: partidista, pensamiento colectivo, disimuladora, racional y crítica, y al servicio del poder. El primer rasgo de la ideología podemos encontrarlo en el acotamiento que realiza respecto a quienes creen en “El Niño Fidencio”, cuando escribe que “adquirió tal celebridad por las maravillosas curaciones que le atribuían las gentes ingenuas de aquella región”. Roel marca una línea divisoria cuando establece un espacio geográfico diferenciado al decir “aquella región”; además adjetiva como “ingenuas” a la gente que vive en dicho lugar.

La ideología también es disimuladora y pretende ser racional y crítica. Ambos rasgos se evidencian cuando señala la ignorancia de las personas que llegaron a tolerar métodos de curación “ridículos y asquerosos”, no acordes al sentido común o preceptos científicos. Roel no describe en que consistían esos métodos, pero deja claro que eran distintos a los utilizados por la ciencia médica de la época. Como dato adicional, es probable que los métodos curativos de Fidencio fueran conocidos por la población nuevoleonesa debido a una obra de teatro “El campo del dolor. Vida y curaciones de El Niño Fidencio” que, que, desde febrero de 1929, se presentaba en los teatros de la localidad.

Por último, la ideología se presenta como un pensamiento colectivo. Este rasgo es más complicado de encontrar cuando la mayoría de los textos académicos se encuentran escritos en tercera persona. El libro de Roel no es la excepción. Por tal motivo el pensamiento colectivo no es privativo del texto referente a Fidencio, sino de todo el libro, sin embargo, consideramos que este rasgo se encuentra marcado cuando Roel se refiere al ocaso de la fama de Fidencio. Roel afirma que “Todos lo abandonaron…”, con lo cual asume que no quedó uno sólo de sus seguidores, afirmación precipitada que el tiempo acabaría por desmentir.

De acuerdo a Reboul, la ideología en el discurso se puede analizar a través de las funciones de sus enunciados que son: función referencial, emotiva, incitativa, poética, fáctica y metalingüista. Por medio de éstas funciones continuaremos el análisis discursivo de Roel.

La función referencial se presenta en el discurso de Roel cuando señala que Fidencio adquirió tal celebridad por las maravillosas curaciones que le atribuían las gentes ingenuas de aquella región, y más claramente cuando especifica que los que se dirigían a Fidencio como “el niño” eran solamente sus seguidores: los sistemas curativos empleados por el “Niño Fidencio”, como lo llamaban sus creyentes. Esta función referencial de tipo dicotómica, marca una línea divisoria entre los seguidores del fidencismo, a los que llama ignorantes, de los que no lo son.

También podemos localizar la función emotiva en el discurso de Roel cuando se “desliga” de su discurso al manejarlo en tercera persona: Se puso entonces de manifiesto la ignorancia y también cuando afirma que Muchos meses duró la celebridad del curandero, hasta que, al fin, como tenía que suceder, todos lo abandonaron. La función emotiva que se presenta en estas oraciones es del tipo de naturalidad y género humano. En ellas se hace pasar el discurso como universal, cuyo emisor es la humanidad misma.

El discurso de Roel también presenta una función incitativa, ya que pretende que quien lo lea considere al fidencismo como producto de la ignorancia y la ingenuidad de las personas: se trataba de un caso de sugestión colectiva, muy sorprendente, por cierto. Obviamente, ninguna persona le gusta ser tildada de ignorante o ingenua, así que el discurso de Roel incita o lleva al receptor a no dejarse influenciar por los “milagros” del curandero de Espinazo.

Por otra parte, Roel describe los métodos curativos de Fidencio como: ridículos y aun asquerosos. Algunos de estos métodos consistían en sumergir al enfermo en un estanque de agua turbia, o practicar cirugías con el vidrio de una botella. Hay que recordar que Roel tomó la materia nociones de higiene en el Colegio Civil, por lo tanto, el conocimiento que adquirió en las aulas pudieron llevarlo a considerar estos métodos como antihigiénicos.

Mediante la revisión anterior, podemos afirmar que la ideología positivista que adquirió Roel en el Colegio Civil, contribuyó a la construcción de su discurso sobre Fidencio. Sin embargo, si consideramos la relación que tuvo Roel en la política local y también la afirmación que hace Israel Cavazos sobre la dedicación que Roel le imprimía al trabajo de investigación histórica: “Yo lo vi muchas veces en el incómodo sótano del Archivo General del Estado pasar largas horas atado un pañuelo al rostro, revisando empolvados legajos a fin de ratificar un dato o confrontar una cita histórica.” (Cavazos Garza, 2009) Es muy probable que Roel se hubiese encontrado con la carta que el juez del registro civil, Tomas Olivares, envió al Secretario de Gobernación referente a las curaciones de “El Niño Fidencio”.[2]

Entre esta carta y el texto de Roel podemos encontrar algunas coincidencias que señalaremos a continuación:

  1. Tanto Olivares como Roel lo catalogan como curandero.
  2.  Olivares menciona que “les llena botellas de agua” para curar a los enfermos, puede empatarse con la sugestión colectiva a la que Roel hace referencia.
  3.  Olivares señala que “no cura con medicina de patente, solo con yerbas cosidas y se las da que se las tomen.”, mientras que Roel menciona que los métodos de curación de Fidencio eran ridículos y asquerosos. Roel no especifica cuáles son esos métodos, pero podría hacer referencia al sabor de los brebajes que Fidencio preparaba.
  4.  Olivares señala que no sabe cuántos años tiene Fidencio ni el lugar de su residencia, mientras que Roel no precisa la edad de Fidencio, pues menciona que es un individuo entre veinte y veinticinco años. Sobre la residencia que Olivares dice desconocer, Roel lo ubica en el poblado de Espinazo, pero no específica donde reside.

Como se puede apreciar, hay muchas semejanzas entre la carta de Olivares y la interpretación que presenta Roel en su libro; sin embargo, para que Roel considerara las preocupaciones de Olivares como válidas y dignas de confianza, la ideología positivista, producto de su formación académica, tuvo que influir en ello. Es necesario recordar que la historia positivista que se desprendió de la filosofía de Comté a finales del siglo XIX y principios del XX, depositaba la veracidad de la historia en estricto apego a los documentos, en ese sentido, si Roel tuvo en sus manos la carta de Olivares y esta había pasado la prueba de autenticidad, el contenido de la misma era incuestionable. (Corcuera de Mancera, 1997, págs. 141-145)

Conclusión

Uno de los objetivos del presente trabajo, fue enmarcar el fidencismo en la actualidad con la finalidad de tener un punto de referencia respecto a la perspectiva que Santiago Roel tuvo del mismo. Mediante la revisión histórica, pudimos percatarnos que, después de la muerte de Fidencio, el fidencismo no estuvo en peligro de desaparecer, por el contrario, se fue consolidando en un sector de la población, al grado que, una vez flexibilizada la ley de cultos durante el sexenio de Carlos Salinas de Goratari, logró el reconocimiento oficial al registrarse en la Secretaría de Gobernación. Por lo tanto, no hubo motivos para que Roel diera por finiquitada la popularidad de Fidencio.

Es por ese motivo que nos dimos a la tarea de revisar el contexto de la época para determinar la influencia que pudo ejercer en Roel. Consideramos que la formación académica del autor fue la principal causa que lo llevó a interpretar el fidencismo como algo aislado, producto de la ignorancia popular. Por otro lado, su interés por la recuperación histórica del estado lo llevó a revisar un gran número de documentos, en los cuales muy probablemente se encontraba la carta de Tomas Olivares.

Lo cierto es que la representación de Fidencio en la obra de Roel no estuvo apegada a los hechos documentados, sino más bien a una postura ideológica contraria a la práctica de la curandería y a las creencias populares. El análisis realizado permite advertir las contradicciones entre el acontecimiento histórico y la interpretación que el autor hizo del mismo, así como la manera en que sus propias concepciones sobre la curandería y las creencias populares incidieron en la representación de Fidencio.

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Semblanza

Oscar Rodríguez es historiador y maestro en Humanidades por la Universidad Autónoma de Zacatecas. Es coautor de Oficio y memoria ferroviaria (2019) y autor de Diario de un Fundidor. Entre el acero, el oficio y la camaradería (2021). Es coordinador editorial de la colección AMM24. Estudios Históricos, dedicada a reunir investigaciones sobre la historia industrial de Nuevo León.

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Bibliografía

Berlanga, J. L. (1999). Las fiestas del dolor: un estudio sobre las celebraciones del “Niño Fidencio”. Monterrey, Nuevo León: Grafo print editores.

Carr, E. H. (1993). ¿Que es la historia? Buenos Aires, Argentina: Planeta.

Castro, L. y. (19 de Mayo de 2006). El “Niño Fidencio”. Recuperado el 13 de Junio de 2012, de http://www.rcadena.net/Fidencio.htm

Cavazos Garza, I. (1994). Breve historia de Nuevo León. México, DF: Fondo de cultura económica.

Cavazos Garza, I. (2009). Personajes de Nuevo León (y algunos de otras partes) Perfiles Biográficos. Monterrey, Nuevo León: UANL.

Collingwood, R. (1988). Idea de la historia (Decimicuarta reimpresión ed.). D.F, México: Fondo de Cultura Económica.

Corcuera de Mancera, S. (1997). Voces y silencios en la historia. Mexico, DF: Fondo de Cultura Económica.

Gonzalez, H. (1993). Siglo y medio de cultura nuevoleonesa. Monterrey, Nuevo León: La biblioteca de Nuevo León.

Nuevo León a través de sus municipios (Vol. III). (2010). Monterrey, México: Biblioteca Milenio del Bicentenario.

Roel, S. (1985). Nuevo León. Apuntes históricos. Monterrey,Nuevo León: Castillo.

Salazar Suarez, H. (2002). El antiguo Colegio Civil (datos históricos). Monterrey, México: UANL.

Saldaña Martínez, M. (2009). El anticlericalismo oficial en Nuevo León 1924-1936. Monterrey, México: Equipo editorial de la Facultad de Filosofía y letras.

Salinas Quiroga, G. (1981). Historia de la cultura nuevoleonesa. Monterrey, Nuevo León: UANL.

Santos Escobedo, M. L. (1984). Historia de Nuevo León. Monterrey, Nuevo León: Secretaría de educación y cultura.

Secretaria de Educación Publica. (29 de Marzo de 2012). Recuperado el 13 de Junio de 2012, de Acerca de la SEP: http://www.sep.gob.mx/es/sep1/sep1_Historia_de_la_SEP#

Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. (s.f.). Recuperado el 13 de Junio de 2012, de Unidad de Estudios Históricos y Sociales: http://www2.uacj.mx/uehs/Mapa/IglesiaFidencistaCristiana(Ni%C3%B1oFidencio).htm

ANEXO I

El “Niño Fidencio”

A fines de 1927 y principios de 1928, un individuo de escasa cultura, de 20 a 25 años de edad, llamado Fidencio S. Constantino, quien ejercía de curandero desde años atrás en una hacienda del Municipio de Mina, conocida con el nombre de “Espinazo”, adquirió tal celebridad por las maravillosas curaciones que le atribuían las gentes ingenuas de aquella región, que pronto se pobló el lugar de miles de enfermos que acudieron de todas partes del país y del Sur de Texas.

Se puso entonces de manifiesto la ignorancia, no solamente de los sencillos campesinos de aquella hacienda y sus alrededores, sino la de numerosas personas de alta posición social que acudieron al curandero en busca de alivio a sus padecimientos, pues los sistemas curativos empleados por el “Niño Fidencio”, como lo llamaban sus creyentes, eran ridículos y aun asquerosos; pero los pacientes los aceptaban con una fe digna de mejores causas. Muchos meses duró la celebridad del curandero, hasta que al fin, como tenía que suceder, todos lo abandonaron al darse cuenta de que se trataba de un caso de sugestión colectiva, muy sorprendente por cierto.

ANEXO II

Asunto: Consulta.

Al ciudadano Secretario General de Gobierno de Monterrey, N. L.

Con el presente oficio, me permito poner en conocimiento de Usted, a un curandero, que supongo que es lírico, pues es un hombre embustero que está engañando al público. Que cura sordos, ciegos, mudos, paralíticos y muchas otras enfermedades.

No les cobra nada por curarlos. Les llena botellas de agua y se van para distintos rumbos. Pero es un escándalo.

Y a nadie sana. Al contrario, se le han muerto dos personas en la casa del primero, y el otro se murió solo.

Se levantó el acta de defunción, de no conocido, otra mujer de lo mismo, esta no se ha levantado, pues no sabemos como se llama, ni a que edad murió.

Sírvase ordenarme como le doy entrada en los libros.

Este curandero le importa poco como se llama la enfermedad que está curando. Sería vueno que lo exsaminara un consego médico.

Está embromando las enfermedades, y a última hora no las sana, porque no cura con medicina de patente, solo con yerbas cosidas y selas da que se las tomen.

Favor de contestarme tocante a esta difución. No se sabe la edad ni el nombre, ni donde es su recidencia. ( sic, sic, sic )

Sufragio efectivo, No reelección.

Espinazo N. León a 15 de Agosto de 1927

El juez del registro Civil

Tomás Olivares.


[1] Véase anexo I

[2] Véase anexo II