Por José Antonio Olvera Sandoval
Todo servicio de asistencia en el Hospital,
debe hacerse en función de la enseñanza de la Escuela.
Dr. Ángel Martínez Villarreal
El 2 de junio de 2026, se cumplieron 74 años de que el gobernador Dr. Ignacio Morones Prieto (1949-1952), decretara la cesión del Hospital Civil a la Facultad de Medicina de la Universidad de Nuevo León, para convertirse desde entonces en Hospital Universitario “Dr. José Eleuterio González”.
El inmueble se había comenzado a construir desde el 3 de mayo de 1933, durante la administración del Lic. Francisco A. Cárdenas (1931-1933), al poniente de la Calzada Francisco I. Madero en la ciudad de Monterrey, en un predio rústico de 30 hectáreas, cercano al cerro de la Mitra, donde había una acequia abundante y sembradíos de caña y verdura; era una tierra muy alta, con aires dominantes de oriente al poniente y alejada del centro de la ciudad. Los propietarios del predio eran los señores F. Armendáriz Sucs. y Santiago Belden, quienes lo vendieron en $50,455.30. En el contrato de compra venta se establece que en dicho terreno sólo se construirían edificios afines a la medicina, siendo propiedad exclusiva del Hospital Civil, quien concedería autorización para las futuras instalaciones.
Por limitaciones financieras, se prolonga su conclusión. Es hasta 1938 cuando inician sus actividades de manera parcial en el sótano y primer piso, inaugurándose definitivamente el 3 de octubre de 1943, durante el gobierno del Gral. Bonifacio Salinas Leal (1939-1943). Dicho espacio contaba con una superficie de 19,000 metros cuadrados, edificio de seis pisos y una capacidad para 500 camas.
El gobernador Salinas Leal, en su emotivo discurso inaugural destaca lo siguiente: “Este edificio moderno y bello, no solo hereda el nombre del Dr. José Eleuterio González, más popularmente conocido como ‘Gonzalitos’, el abnegado médico que levantara el primer hospital civil en 1860, sino también aprisiona en sus muros el anhelo eterno de auxiliar a los enfermos pobres y menesterosos, dando alivio a sus sufrimientos y necesidades. Por fortuna, ya pasó el tiempo en que el Hospital era considerado como una obra de caridad del gobierno en turno, sino que ahora el hospital es un servicio obligatorio de la Asistencia Pública, a favor de los que carecen de medios para recuperar la salud, salvaguardar su vida, su tranquilidad, como las más preciadas prendas del hombre en toda nación civilizada…” 1

A finales de 1951, la Facultad de Medicina se traslada a un edificio nuevo construido a inmediaciones del Hospital Civil. El 15 de febrero de 1952 se inaugura la Sección de Anatomía del nuevo edificio de la Facultad, con la presencia del gobernador Dr. Ignacio Morones Prieto, el rector Lic. Raúl Rangel Frías y el director de la Facultad Dr. Serapio Muraira. A partir de este acontecimiento, revive con gran intensidad el viejo anhelo de integrar estas instituciones: el Hospital-Escuela. Proyecto que con diversos enfoques habían preconizado insistentemente los doctores José Eleuterio González, Eusebio Guajardo, Ángel Martínez Villarreal, entre los más destacados. Ahora con la cercanía de ambas instituciones sólo era cuestión de sentar las bases jurídicas, económicas, académicas y sociales para emprender este mega proyecto del Hospital-Escuela, que elevaría a la Universidad y a la ciudad de Monterrey a los más altos niveles de la enseñanza y la asistencia médica a nivel internacional. Pero esto llevaría tiempo y no sería una tarea fácil. Había que superar obstáculos de índole económica y política para asegurar el crecimiento y mejoramiento de la enseñanza, la investigación y los servicios médicos.
El 2 de junio de 1952, el gobierno del Estado entrega formalmente el Hospital Civil a la Facultad, desde entonces Universitario. De este modo, el nosocomio no sólo se convierte en el Departamento Clínico de la Facultad de Medicina, dependiendo técnicamente de ésta, sino que su director asume el mando único de ambos establecimientos y, consecuentemente, todos los médicos de planta del Hospital, deberán ser catedráticos de la Facultad. Para entonces, la población de Nuevo León ascendía a 740, 191 habitantes y el área metropolitana de Monterrey a 389,629 habitantes.
El acto de entrega recepción se llevó a cabo en la dirección del Hospital, en la que estuvieron presentes el Sr. Raúl Villarreal, el Dr. David Peña, el Dr. Rodolfo Rangel, el director de la Facultad de Medicina Dr. Serapio Muraira, quien en dicho acto también asumiría el cargo de la dirección del nosocomio, el Senador José Vivanco, en representación del Gobernador Dr. Ignacio Morones Prieto, el Rector de la Universidad Lic. Raúl Rangel Frías, el Dr. Antonio Torres, el Dr. Apolonio Vallejo, el decano de la Facultad Dr. Antonio de la Garza, entre otras personalidades.

El Lic. Raúl Rangel Frías, en su discurso destacó que “El destino del Hospital Civil es parte importante de la Universidad, cuya naturaleza y esencia van a quedar comprometidas en beneficio del pueblo y del estudiantado, porque es la primera vez que en la República un hospital de la importancia de éste, queda en manos de la Facultad de Medicina. Se ha abierto un nuevo capítulo en la vida de la Universidad, y con la cooperación de los médicos practicantes, enfermeras y empleados administrativos, se colocará a la institución hospitalaria y de asistencia, en el plano de adelanto técnico y administrativo que merece; pues, a pesar de sus problemas, nunca como ahora se ha dado la oportunidad de afrontarlos, con lo cual el hospital va por el camino a resolver todos sus problemas de índole asistencial, docente y administrativo. Es un verdadero reto a la historia de Nuevo León. Seamos todos los universitarios dignos de ese reto, en que el cariño de nuestra Alma Mater nos hace confiar del triunfo que espera a la Universidad por el esfuerzo de todos sus hijos.”2

aceptando el reto de la historia: dejar en manos de la Universidad el control
técnico y administrativo del Hospital “Dr. J. Eleuterio González”.
El Dr. David Peña agradeció la cooperación que como director que fue le prestaron médicos y empleados y pidió que todos colaboraran con el nuevo director, ahora que por acuerdo del Ejecutivo el Hospital pasaba al control de la Dirección de la Facultad de Medicina de la Universidad.
Por su parte, el Dr. Serapio Muraira –quien asumía el cargo como primer director de la Facultad y el Hospital– dijo que el 2 de junio sería memorable para la Universidad y la Facultad de Medicina, porque contaban con el Hospital como dependencia universitaria, donde profesionistas y estudiantes tendrían la oportunidad de aprovecharlo al ciento por ciento. Esta conquista, dijo, se debe al Gobernador del Estado, que no ha escatimado esfuerzos y servicios a favor de la Universidad de Nuevo León. Hizo hincapié en que se había recibido una gran responsabilidad, pero que confiaba en el entusiasmo y cariño de profesionistas y practicantes hacia la Universidad, así como en la colaboración del personal administrativo, para salir triunfantes en esta empresa. “Desde este instante, el Hospital se transforma en Departamento Clínico de la Escuela de Medicina. Todos los médicos de planta pasarán a ser catedráticos de la Facultad. Profesores y estudiantes tendremos la maravillosa oportunidad de aprovechar en todos sus aspectos la docencia médica. Sé muy bien que es una gran responsabilidad dirigir ahora el Hospital Universitario, pero confío plenamente en el gran entusiasmo que poseen los maestros y los alumnos, para salir adelante con esta magnífica empresa médico pedagógica social…”3

Una de las primeras acciones que emprende el Dr. Muraira fue designar a los médicos que colaborarían en el nuevo Hospital Universitario. En primer lugar, nombra al Dr. Martín Torres como Subdirector del Hospital, y posteriormente elige a los jefes de Departamentos Técnicos del Hospital Universitario, quedando de la siguiente manera:
Departamentos Técnicos del Hospital Universitario, 1952
| Departamento | Jefe |
| Gastroenterología, Endocrinología y Proctología | Dr. Roberto Treviño Martínez |
| Ortopedia | Dr. Rodolfo Rangel |
| Traumatología | Dr. Jesús Leal Villarreal |
| Cirugía General, Toráxica, Plástica y Quemaduras | Dr. David Peña |
| Cirugía Abdominal | Dr. Arnulfo Treviño Garza |
| Maternidad | Dr. Juan Alanís Ochoa |
| Ginecología | Dr. Pedro Serna Garza |
| Neumología | Dr. Dante Decanini |
| Urología | Dr. Marco Antonio Ugartechea |
| Otorrinolaringología | Dr. Ángel Qjijano |
| Oftalmología | Dr. Miguel Ángel Gutiérrez |
| Pediatría | Dr. Hernán Madero |
| Dermatología | Dr. Raúl E. González |
| Psiquiatría | Dr. Agustín José González |
| Cardiología | Dr. Carlos Medina Curcho |
| Trasmisibles | Dr. Juan Antonio Margáin |
| Cancerología | Dr. Alfonso Gómez Alanís |
| Anatomía Patológica | Dr. Sergio de la Garza |
| Transfusiones | Dr. José Víctor Troncoso |
| Medicina Legal | Dr. Raymundo Garza |
| Anestesiología | Dr. Guillermo Tuñón |
| Laboratorio | Dr. Víctor Troncoso |
| Médicos Internos | Doctores: Edmo Gutiérrez, Víctor Manuel Alonso, Óscar C. Martínez, Ángel Guerra Guerra, Roberto González Saldaña, Jorge Tamez y Humberto Guajardo. |
| Médicos Residentes | Doctores: Óscar Elizondo, Rodolfo González G., Carlos de la Garza, Roge Morales, Ramón Marroquín T. y Jaime García G. |
La ceremonia terminó cuando el Senador José Vivanco, representante del Gobernador, agradeció al director saliente su cooperación y dijo, dirigiéndose al personal técnico y administrativo: “Hoy es un día glorioso para la Universidad. El gobierno espera que se trabaje con cariño para que la sociedad de Monterrey tenga en este Hospital la atención que merece. Esperamos que éste sea un día de fiesta para la Universidad.”4
La noche del 4 de junio, se lleva a cabo una reunión presidida por el rector Lic. Rangel Frías y el director Dr. Muraira, en la que participaron todos los jefes de los distintos departamentos y servicios técnicos, así como los representantes de los trabajadores administrativos. El objetivo de dicha reunión fue para intercambiar impresiones y conocer la situación real en que se encontraba el nosocomio, con el propósito de mejorar su funcionamiento y los distintos servicios que ofrecía a la población. Entre las cuestiones que salieron a la luz destaca: la carencia de un Reglamento interior de trabajo y la escasa actividad científica y de divulgación del cuerpo médico. Para superar estas deficiencias, acordaron formar una comisión de Reglamento, integrada por los doctores Dante Decanini, Marco Antonio Ugartechea y Juan Antonio Margáin, para que formularan un proyecto que se elevara a la categoría de Reglamento Interior del Hospital. Para reanudar las sesiones científicas, se encomienda al Dr. Arnulfo Treviño Garza, jefe de la sección de Cirugía Abdominal, la elaboración de un programa mensual de actividades académicas, en las que sería obligatoria la asistencia de todos los médicos que laboran en el Hospital Universitario. Al final de la reunión, todos los jefes de los distintos departamentos y servicios, así como los representantes de los trabajadores, ratificaron su disposición para cooperar con la Universidad de Nuevo León y el nuevo director del hospital.5
Desde luego, unas eran las buenas intenciones de los flamantes y entusiastas médicos universitarios y otras las posibilidades para convertir en realidad el anhelado Hospital-Escuela. La cuestión económica y su incipiente organización hospitalaria serán los puntos clave de resolver en el corto y mediano plazo. Un año después de su inauguración, los doctores Enrique C. Livas y Rafael Salinas Rivera, en un artículo publicado en la revista Hospital Universitario, hacen un balance de la situación general que guardaba el nosocomio y destacan sus puntos críticos:
“No está debidamente organizado ni equipado para cumplir en forma cabal con la función múltiple a él encomendada, y que debe ser asistencial, docente y de investigación: que dicha función se cumple parcialmente porque existen sistemas cuya modificación es imprescindible por lo que tienen de arcaico y otros, cuya supresión, por viciados, es de urgente necesidad: que debemos iniciar por vías legales y con apoyo decidido de las autoridades universitarias, una labor tendiente a exigir del gobierno un subsidio que permita a nuestro Hospital-Escuela un presupuesto que lo capacite en forma decorosa para llevar a cabo las funciones que le corresponden: la asistencial, procurando devolver la salud a ese numeroso contingente humano que aportan los estados de Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas y San Luis Potosí, principalmente: la docente, capacitando técnicamente a los estudiantes de nuestra Facultad de Medicina, a los médicos recién graduados que quieran hacer estudios superiores y a los catedráticos de la misma institución, que deseen mejorar sus aptitudes para la enseñanza: por último, la de investigar, en los muy amplios campos de la medicina, en busca de nuevas verdades, de nuevas conquistas en la ciencia y de nuevos derroteros, pues la falta de investigación sistematizada hace a los hospitales esclavos de la rutina y sólo progresan en la medida en que son inevitablemente empujados por el progreso de otras instituciones”.6
La metamorfosis de este proceso requería toda la atención y la voluntad de los médicos comprometidos con la causa de convertir el Hospital en Departamento Clínico de la Facultad. El camino fue largo y penoso, con un principio incierto, pero siempre con la convicción de que las autoridades y el cuerpo médico y docente iban en la dirección correcta. Fue hasta el 10 de enero de 1955, cuando se promulga la Ley Orgánica del Hospital Universitario por medio del Decreto 105, que garantiza certidumbre jurídica, y en cuyo primer numeral se establece:
“1o.- El Hospital Dr. José Eleuterio González es una institución del Estado dedicada a prestar servicios públicos y asistencial en función de la salud humana y de la enseñanza y del progreso de las ciencias médicas de Nuevo León. En consecuencia, se considerará en lo sucesivo como una dependencia de la Universidad de Nuevo León, organizada como Departamento Clínico de la Facultad de Medicina de la citada institución, y se regirá por los preceptos de esta ley y de las correspondientes a la Universidad de Nuevo León.”7

la Ley Orgánica del Hospital Universitario, 10 de enero de 1955.
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Notas
1. Salinas Cantú, Hernán. Visión histórica del Hospital Civil de Monterrey, Ediciones Castillo, Monterrey, 1988, p. 90.
2. Vida Universitaria, Patronato Universitario de Nuevo León, Año II, Núm. 63, Monterrey, 4 de junio de 1952, p. 5.
3. Salinas Cantú, Hernán, Op. Cit., p. 103.
4. Ibidem.
5. Vida Universitaria, Patronato Universitario de Nuevo León, Año II, Núm. 64, 11 de junio de 1952, p. 8.
6. Livas Enrique C. y Rafael Salinas Rivera. “El Hospital Escuela y el desarrollo de la Medicina en Monterrey”, en: Hospital Universitario, Vol. 2, Núm. 6, noviembre-diciembre de 1953, pp. 289-290.
7. Periódico Oficial del Gobierno Constitucional del Estado Libre y Soberano de Nuevo León, Tomo XCII, Núm. 9, Gobierno del Estado de Nuevo León, Monterrey, 29 de enero de 1955, p. 1.



