“Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”. Carlo de Fornaro y su lucha con el imperialismo estadounidense (1907-1908)

Por Alberto Isaí Torres Carbajal

A finales de 1906, en la Ciudad de México, se fundó un periódico que tuvo por nombre El Diario. Un periódico que logró competir junto a otras empresas periodísticas de gran nivel, como lo fue El Imparcial. Dentro de sus filas se encontraba un joven de origen ítalo-suizo llamado Carlo de Fornaro.

De Fornaro se especializó como caricaturista para varias empresas periodísticas de la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. Gracias a sus conocimientos, logró obtener un cupo en El Diario, lo que vino como anillo al dedo debido a que publicó varias caricaturas políticas, retratos y representaciones de obras de teatro. Como colaborador fue un crítico mordaz de la política exterior de los Estados Unidos.

Entre 1907 y 1908 publicó en varios países una serie de caricaturas políticas en las que criticaba las políticas del Tío Sam. Conocer su trabajo es entender la visión que tuvo sobre el país en el que vivía. Una vez llegado a México, se dio cuenta que el orden y progreso de su país tenía un costo, razón por la cual lo criticó mordazmente a través de la caricatura.

El Diario en el Porfiriato

El gobierno de Porfirio Díaz mantuvo un equilibrio con las empresas periodísticas; por un lado, otorgaba una libertad de expresión hasta un cierto punto. Una vez que llegaban las elecciones presidenciales y el general anhelaba reelegirse, perseguía o clausuraba varias empresas periodísticas que criticaban o exigían una libertad en el sistema democrático. Por ende, don Perpetuo supo mantener a raya las críticas que lanzaban en contra de su gobierno. Las publicaciones El Hijo del Ahuizote o El Correo del Lunes son claros ejemplos de cómo el pueblo mexicano estaba descontento por las constantes reelecciones que tuvo a lo largo de los años.

Pero las constantes represiones solo agravarían la situación. Uno de los mejores ejemplos fue en 1893, cuando acontece la represión de Tomochic, en la que el gobierno reprimió fuertemente al pueblo de Chihuahua. Varios redactores, que publicaron la historia, fueron aprendidos y sus imprentas incautadas. Esto avivó aún más el fuego y, una vez que salieron de prisión los redactores, periodistas y directores, fundaron o se incorporaron a las empresas periodísticas.[1] 

En 1906 surgen los acontecimientos de la huelga de Cananea, en donde varios trabajadores se alzaron en contra de las injusticias laborales. Una vez más, el gobierno reprimió a dos vertientes: por un lado, las personas que anhelaban mejores condiciones laborales y, por el otro, personas que deseaban contar sobre lo sucedido. La Ciudad de México fue el centro periodístico y en la que se llevó a cabo la mayor batalla sobre el régimen de Díaz. Pero fue en estos años en los que un grupo de personas fundó un periódico que supo mantenerse neutral; sin embargo, uno de sus colaboradores comenzó a criticar no al gobierno de Porfirio Díaz, sino al gobierno estadounidense.

Antes de conocer el nacimiento del periódico, es grato conocer al principal caricaturista de la empresa. Carlo de Fornaro es un personaje fascinante, atrayente y raro en la historia. Aún es tema de debate cuándo nació y quiénes fueron sus padres. Algunos expertos sostienen que nació en 1872, pero otros afirman que en 1871. Comparto este último punto, debido a que tenemos constancia de una lista de pasajeros que arribaron a la isla Ellis en 1894, en la que De Fornaro escribió su año de nacimiento.[2] Sin embargo, su linaje aún se mantiene en misterio. Según Bernard Galland, un escritor estadounidense, afirma que nuestro artista desciende de una antigua familia italiana y es miembro de la familia del papa Alejandro VI.[3] No obstante, no debemos creer en sus palabras debido a que publicó su trabajo en una revista especializada en “chismes”.

Lo que sí es verdad fue que estudió en la Facultad de Arquitectura en Zúrich, Suiza, y, tras finalizar sus estudios, se trasladó a Múnich, Alemania, en la que concluyó sus estudios de pintura. Una vez finalizados sus estudios, se trasladó a los Estados Unidos, donde se especializó como caricaturista. Trabajó para varias empresas periodísticas de Nueva York y publicó trabajos enfocados en obras de teatro. A su vez, comenzó a establecer contactos con diferentes personas, siendo el más importante Benjamín de Casseres. No hay información de cuando se conocieron, pero se tiene constancia que de Casseres lo acompañó a la Ciudad de México, cuando éste se mudó en 1906.

Según Henry Lepidus, inmediatamente establecieron una amistad con Ernesto T. Simondetti y su socio Juan Sánchez Azcona.[4] Los cuatro fundaron El Diario y el 13 de octubre de 1906 salió el primer número. Simondetti fue su presidente, Azcona fue el director, Luis Frías Hernández como secretario de la redacción y Manuel Larrañaga Portugal como jefe de redacción. Al día siguiente, se publicaría el suplemento El Diario Ilustrado, y estuvo comandado por Carlo de Fornaro, quien se desempeñó como director artístico, mientras que su subdirector fue Rafael de Zayas.[5] A pesar de la cantidad de empresas periodísticas que hubo en la ciudad, el periódico logró posicionarse entre los demás. Los cuatro, lograron posicionar al periódico como uno de los más consultados de todo el estado, compitiendo con El Imparcial.

En un inicio, De Fornaro se enfocó en la representación de obras de teatro, retratos de varias personas y deportistas. Le fascinaba el arte, por lo que, en el primer año del periódico, se especializó en este rubro. Fue a inicios de 1907 cuando publicó su primera caricatura enfocada en el rey Leopoldo II de Bélgica. Es importante destacar el estilo del artista, ya que se verá caracterizado por una exageración en las extremidades de los cuerpos, de perfiles de lado o frente, sintético en los mensajes, de pocos personajes y ausencia casi en su totalidad de escenarios. Sus trabajos lo que buscan es dar un mensaje directo a la audiencia sobre lo que está pasando y cómo sus personajes son una alegoría al mismo caos o de la muerte.

El Tío Sam ridiculizado

Estados Unidos estaba iniciando su faceta como potencia mundial. La guerra hispano-estadounidense (1898) dejó devastado a España, pero benefició al vencedor. Adquirió Cuba, Puerto Rico, Guam y las Filipinas, por lo que obtuvo un mayor protagonismo en todo el mundo. Se adjudicó el papel de policía internacional y anheló intervenir en los problemas de todos los países, por lo que esto fue el motivo de las críticas de nuestro autor.

Nunca realizó caricaturas en contra de los estadounidenses a pesar de tener la nacionalidad. Pero, una vez que llegó a México y, gracias a las noticias que llegaban al periódico, supo la otra cara que tenía el país que lo había acogido. Por lo que criticó de manera mordaz y espeluznante al “policía internacional”. Uno de los primeros ejemplos lo podemos encontrar en un retrato del Tío Sam y de un charro; ambos portan en su mano derecha un látigo y se encuentran detrás de un portón. Enfrente de ellos se encuentra un perro, de la raza chihuahua, que está dentro de su casa y tiene el nombre del presidente de Guatemala, Estrada Cabrera. A su lado, se encuentra un árbol frutal con el nombre de Lima (al parecer pertenece al general José María Lima). Enfrente de la mascota se encuentra un hueso con la leyenda de “Guatemala”. Al pie de la imagen se lee: “¿Sale?… ¿no sale?” (imagen 1).

La imagen critica el intento de extracción, por parte del gobierno mexicano, sobre el general Lima en la ciudad de Guatemala. Debido a que el general fue cómplice del asesinato del expresidente guatemalteco Manuel Lisandro Barillas, y, supuestamente, era el autor intelectual de dicho acontecimiento. Puesto que Barillas estaba residiendo en Ciudad de México y su muerte supuso una ruptura momentánea en las relaciones exteriores. Por ende, Porfirio Díaz intentó invadir el país, pero Estados Unidos entró como mediador del conflicto. [6]

Imagen 1. “Cartones de la actualidad”, 1907.

Cartones de la actualidad, 1907. AGN, El Diario, 8 de julio de 1907
Fuente: AGN, El Diario, Vol. III, Núm. 268, 8 de julio de 1907, 4.   

Si bien el asunto no escaló más y ambos países volvieron a establecer relaciones, De Fornaro notó como Estados Unidos se estaba entrometiendo en los asuntos políticos de sus países vecinos. Pero comprendió que el policía podía otorgar orden a las situaciones a las que se sometía, pero también, una vez que escalaba la situación, podía reprimir a los manifestantes.

Uno de los ejemplos más claros lo podemos notar en su siguiente trabajo, que salió en circulación un mes después. En ella podemos observar dos escenas: en la primera, el Tío Sam está reprimiendo a un soldado (al parecer un militar filipino), quien lo aplasta con un tronco que tiene la leyenda “Filipinas”. Y en la segunda escena observamos cómo el Tío Sam está arriba del tronco, mientras recibe un golpe por parte del soldado filipino. Al pie de la imagen se lee: “¿Esto o estotro?” (imagen 2).

Imagen 2. “¿De actualidad: ¿qué sucedería…?”, 1907.

De actualidad qué sucedería… AGN, El Diario, 11 de julio de 1907.
Fuente: AGN, El Diario, Vol. III, Núm. 271, 11 de julio de 1907, 6.   

La situación en las Filipinas era algo delicada debido a que los lugareños no deseaban que ningún gobierno estuviera en su país, por lo que hicieron todo lo posible por ser independientes. Entre 1902 y 1916 intentaron “apaciguar” el lugar, en el que fueron ejecutados Macario Sacay y León y Emilio Aguinaldo, quienes lucharon en contra de los estadounidenses. De Fornaro ve esta represión como un acto violento y lleno de ambición. Muestra su negatividad y ve el escenario como un paralelismo a la historia de David y Goliat. Por ende, rechaza la intervención y aboga por una mayor autonomía por parte de los filipinos. Y este sentimiento de liberación lo mantendrá hasta en nuestro país.

En su siguiente trabajo podemos observar a dos hombres que ordeñan una vaca (México). El primero es John D. Rockefeller y el segundo es Weetman D. Pearson. El animal está amarrado con un tronco que tiene por título monopolio y, atrás de ellos, se encuentra el Tío Sam, quien está asombrado por la situación. Al pie de la imagen se lee: “¿…?” (imagen 3).

Imagen 3. “¿…?”, 1908.

… HNM, El Diario, 22 de junio de 1908
Fuente: HNM, El Diario, Vol. VI, Núm. 617, 22 de junio de 1908, 7.   

Grandes compañías estadounidenses se estaban apoderando de México, puesto que el presidente Díaz les estaba dando concesiones a lo largo de la República Mexicana. El historiador Paul Garner señala cómo, entre 1906 y 1911, se concedieron alrededor de 240,000 a 680,000 hectáreas a las grandes compañías, como lo fue Water Pierce Oil Company, obteniendo del 40 al 60 por ciento del monopolio mexicano.[7]

De Fornaro, sabedor de lo que está pasando en México, se alza en contra de las injusticias y critica fuertemente las ambiciones del Tío Sam. Si bien, fueron pocos los trabajos que realizó, dejó en claro su postura anticolonial.

En su último trabajo observamos al Tío Sam, quien yace sentado en una silla mientras se le muestra risueño. En su mano derecha sostiene un cuchillo con la inscripción “Intervención” y delante de él se encuentra un gallo. Al pie de la imagen se lee: “El Tío y el gallo Centroamericano” (imagen 4).

Imagen 4. “El Tío Sam y el gallo Centroamericano”, 1908.

El tio Sam y el gallo centroamericano, AGN, El Diario, 11 de octubre de 1908.
Fuente: AGN, El Diario, Vol. VI, Núm. 728, 11 de octubre de 1908, 5.   

De Fornaro contempla cómo los Estados Unidos han expandido su influencia desde México hasta Centroamérica, en el que América es una promesa falsa, puesto que Estados Unidos ha intervenido para favorecerlo a él y al gobierno de Porfirio Díaz.[8] Pero es importante el papel que tuvo la empresa periodística, puesto que en algunos números se puede observar cómo boicotean a los Estados Unidos y apoyaban la causa revolucionaria. Tal fue el caso de Cuba que dedicó, en primera plana, unas palabras de aliento a las tropas revolucionarias.[9] Lamentablemente, el repertorio de caricaturas termina aquí, puesto que el autor tuvo otros trabajos y varios compromisos por cumplir.

Conclusiones

Carlo de Fornaro llegó a un país donde las segundas oportunidades existían, pero cuando llegó a México entendió que aquel sueño era un mito y solo eran oportunidades en beneficio de los Estados Unidos. Y a pesar del número limitado de caricaturas que publicó, fueron mordaces y macabras. Puesto que su visión sobre su país había cambiado una vez que se mudó a México. Pero no hay que atribuir toda la lucha al artista, sino también al periódico.

Esto se debe a que El Diario lo atacaba a través de las letras, pero fue De Fornaro quien lo boicoteó a través del dibujo. Por ello, como lo han señalado varios analistas, una caricatura debe complementar el texto en ocasiones y viceversa. La sociedad mexicana en aquellos años es mayoritariamente analfabeta y no puede darse cuenta de lo que está pasando afuera, pero es a través del dibujo donde puede entender los acontecimientos de su alrededor.

De Fornaro nos dejó un número limitado de caricaturas sobre los Estados Unidos, no obstante, también criticó a Guillermo Landa y Escandón, Estrada Cabrera, Rafael Reyes Spíndola y, sobre todo, al general Porfirio Díaz. Por ello, su historia está lejos de concluir y es necesario conocerla de principio a fin. Puesto que fue un extranjero que empatizó con la sociedad mexicana, siendo precursor de la revolución, quien luchó por la libertad hasta el final de sus días.

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Semblanza

Alberto Isaí Torres Carbajal es Licenciado en Historia por parte de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Ha publicado varios artículos en la revista estudiantil Horizonte Histórico. Participó en diferentes encuentros de estudiantes de historia entre 2023 y 2025. Fue ponente en La Red de Historiadores de la Prensa y el Periodismo en Iberoamérica y la Universidad Autónoma de Aguascalientes, con la investigación: “Abandonad cualquier tipo de esperanza”: La rivalidad entre el caricaturista Carlo de Fornaro y el director Rafael Reyes Spíndola, 1907-1909. Actualmente, es escritor y ha publicado varios libros y cuentos en diferentes editoriales de Hispanoamérica y Europa.

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Fuentes

Archivos

AGN. Archivo General de la Nación

Fondo: El Diario (1906-1908)

Fondo: El Diario Ilustrado (1906-1908)

HNM. Hemeroteca Nacional de México

Fondo: El Diario (1906-1908)

Fondo: El Diario Ilustrado (1906-1908)

Bibliografía

Andrés Antolín, María Rosario. Los pueblos indígenas en el constitucionalismo guatemalteco: Grandes ausencias y pequeñas ausencias. Universidad del País Vasco, España, 2010, 75-146.

De Fornaro, Carlo. México tal cual es. The International Publishing, Nueva York, Estados Unidos, 1909, 11-159.

Del Rio, Eduardo. Un siglo de caricatura en México. Debolsillo. Ciudad de México, México, 2010, 9-39.

Garner, Turner. Leones británicos y águilas mexicanas. Negocios, política e imperio en la carrera de Weetman Pearson en México, 1889-1919. Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, México, 2013, 23-323.

Lepidus, Henry. The History of Mexican Journalism. The University of Missouri Bulletin, Misuri, Estados Unidos, 1928, 60-80.

Ruiz Castañeda, María del Carmen; Reed Torres, Luis; Cordero y Torres, Enrique. Capítulo XII: “La prensa durante el Porfiriato (1880-1910)”. El periodismo en México. 450 años de historia. Editorial Tradicional, México, 1974, 209-240.

Referencias electrónicas

Family Search. 2024. Url:  https://www.familysearch.org/search/record/results?q.anyDate.from=1871&q.anyPlace=Nueva%20York%2C%20Estados%20Unidos&q.givenName=Carlo&q.surname=De%20Fornaro (Fecha consultada: 6 de junio de 2024)

Hathi Trust. 2024. Url: https://babel.hathitrust.org/cgi/ls?q1=Carlo+de+Fornaro&field1=ocr&a=srchls&ft=ft&lmt=ft (Fecha Consultada: 6 de junio de 2024)


[1] María Del Carmen Ruiz Casteñeda, Luis Reed Torres y Enrique Cordero y Torres. El Periodismo en México, Capítulo XII: “La Prensa durante el Porfiriato” (México: Editorial Tradición, 1974), 221.

[2] FS. Lista de pasajeros de Europa llegando a la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, Carlo de Fornaro. 1894. https://www.familysearch.org/ark:/61903/1:1:JXML-HZP

[3] Hathi Trust (en adelante HT), “Bruno´s Weekly”, 19 de agosto de 1916, No. 10. Vol. 3. foja 927.

[4] Henry Lepidus. The History of Mexican Journalism (The University of Missouri Bulletin: Estados Unidos, 1928), 67.

[5] Hemeroteca Nacional de México (en adelante HNM), El Diario. Periódico independiente, enero-marzo, Vol. II, Núm. 82, 2 de enero de 1907, 4.

[6] María Rosario Andrés Antolín. Los pueblos indígenas en el constitucionalismo guatemalteco: Grandes ausencias y pequeñas presencias (España: Universidad del País Vasco, 2010), 75.

[7] Paul Garner. Leones británicos y águilas mexicanas. Negocios, política e imperio en la carrera de Weetman Perarson en México, 1889-1919. (México: Fondo de Cultura Económica, 2013).213-214.

[8] Carlo de Fornaro. México tal cual es. (Estados Unidos: The International Publishing, 1909). 153.

[9] HNM, El Diario. Periódico independiente, octubre-diciembre, Vol. I, Núm. 4, 16 de octubre de 1906, 1.