“Avance en retirada” de Eduardo Zambrano

Por Alejandro Jasso

La nueva antología poética de Eduardo Zambrano, publicada por Conarte, reúne una muestra de 34 años de trabajo de un oficio solitario; aunque, más que oficio, es una forma de expresión natural muy propia del escritor. Este libro no comienza cronológicamente sino al contrario, de ahí su título. Cada poemario tiene un tema definido, aunque es difícil encontrar un tono único, ya que el poeta es multifacético. Con ironía, metáforas y juegos de palabras introspectivos, nos traza un mapa hacia detalles íntimos de su persona.

Zambrano reconoce las diversas direcciones poéticas. Ser un lector empedernido le ha servido de inspiración para escribir durante años con una versatilidad que va desde el haiku, hasta la poesía surrealista. Aquí, el autor deja una huella de su vida a través de los 235 textos reunidos. Comenzando con Disperso (2021), con la experiencia de escritor curtido, los 21 textos ofrecen imágenes temporales que van desde recuerdos de juventud hasta momentos cotidianos que retratan el presente, como en el poema “Bon appétit”:

 

La cocina toma el aire de una sala de concierto

y con una simple varita de apio

se orquesta una sopa de tomate con albóndigas.

Escucho al ostinato de Ravel,

su Bolero que lentamente empieza a hervir

                                          entre las ollas,

cuando mis gestos de director y chef así lo indican.

Aparece entonces ella, y al verme

no puede evitar una sonrisa.

Me seco las manos en el delantal, la acaricio.

Ella me ofrece una copa de vino y un beso.

La mujer no escucha mis sentimientos

pero sabe que la amo.

El aroma y el ritmo se avivan.

Las miradas de encuentran.

Brindamos porque aun en el bullicio del mundo

encontramos un refugio de tiempo para estar solos.

En un rato más iremos a la mesa.

Un poco más tarde a la cama. (p. 21)

 

En Geografía interior (2013) y La esencia del viaje (2012) aparecen temas introspectivos, la inspiración de sus viajes y la belleza de otras tierras. Convierte sus anécdotas en poesía, como en “La cifra” (p. 48), donde relata su visita a la tumba del poeta Vladimir Holan, a quien no pudo encontrar. Aquí Zambrano se convierte en un fantasma que anda en busca de otros.

En Tiempo Aire (2010) el poeta nos da una sacudida repentina jugando con las metáforas.  Por otro lado, en El fortín del solitario (2009), los textos son más experimentales y poseen un lenguaje de humor áspero. Siendo el 2009 su época más productiva, se suma Las insignias de la sed, donde, con poemas breves y variados, crea un ambiente de confesiones, quejas y asombros, convirtiéndolos en algo más que simples poemas. En la antología también hay tres apartados de Lecturas, los cuales tratan sobre el oficio poético, y hace una especie de remembranza a poetas que abandonaron el mundo terrenal, dejando una huella en la literatura, como Jorge Luis Borges, Fernando Pessoa y Gonzalo Rojas. Y entre los poetas locales, Guillermo Meléndez y Samuel Noyola.

Hay días así. El corazón sigue latiendo intensamente, pero no vamos a ningún lado.

“Sin pies ni cabeza” (p. 69)

Disfruto reconocer la belleza entre sus versos, con imágenes que se adhieren a mí sin importar que sean oscuras. Zambrano, utilizando un lenguaje sencillo, puede transformar sus textos en escenas bellas o trágicas. Al llegar a su primera publicación, Del coleccionista (1988), nos damos cuenta de cómo evolucionó el lenguaje y las imágenes de aquel joven autor. En ese poemario se habla sobre la ciudad y sus calles, por ejemplo, “Colinas de San Jerónimo William Blake 308” (p. 206), retrata a una ciudad fragmentada. También identifiqué cuestiones del carácter de Zambrano, como su inhibición social y el aislamiento, que han servido de combustible para su poesía:

 

La forma más fácil de tener una muralla

Era con fuego

Y así lo hice:

Había rociado gasolina a lo largo de un gran círculo

Nadie penetró y me estuve en silencio.

“El fortín del solitario”, (p.202)

 

Algo que destaca en su literatura es el humor sutil, la ironía, un toque de surrealismo, y el plasmar retratos concretos.

 

Nadie.

Nada.

Nunca.

No.

Hermoso póquer de la desesperanza.

“Reincidencias III”, (p. 167)

 

Otro de los poemarios fuertes del autor es Reincidencias (2003), con mucha brevedad, logra transmitir un sentir profundo entre sus páginas.

 

Mañana la busco.

No tiene sentido, pero la busco.

Seguramente es inútil, pero la busco.

Encontraré el desencanto, pero la busco.

Me sabrá a derrota su cortesía, pero la busco.

Mañana la busco, para perderla siempre otra vez.

“Mañana”, (p. 165)

 

En su segundo libro, Aquí afuera (1997), utiliza los elementos clásicos: el sol, el verano, pájaros, flores, insectos, piezas que encontramos en el exterior. Considero este poemario excelente, además de incluir uno de los poemas más sólidos y potentes de toda su obra: “Chinese” (p.186). Un poema desgarrador, con el alma en rastras que me sigue dejando una sensación fría y nostálgica en cada relectura, y al cual invito a todos a descubrir. Otro de mis poemas favoritos es “Retrato de familia” (p. 215), una fotografía oscura que retrata el dolor familiar; ahí se incluyen dos versiones diferentes del texto. Zambrano gusta de rehacer poemas ajenos como un ejercicio mental, lo cual da como resultado “Variaciones de un poema de Raymond Carver” (p. 166). También dedica unas líneas a su personalidad artística, en “Los intrusos” (p. 227). Y en el poema “Los endecasílabos desechables” (p. 233) hace justicia al título con un guiño a Luis Alberto de Cuenca, quien es un experto con los endecasílabos reutilizables.

La única insatisfacción del libro fue quedarme con la sensación de querer seguir leyendo más; de leer por completo al Zambrano breve, directo, irónico y humorístico que muchos conocemos. Por el contrario, este libro es una gran puerta para adentrarse al género, así como para conocer y explorar a un gran poeta regiomontano. Pienso que lo mejor de ser lector es dejarse sorprender, voltear las hojas y disfrutar lo que vamos descubriendo en cada poema. Esta antología, seleccionada por el propio autor, muestra una cara más seria de aquel lector que se convirtió en el escritor que respira la poesía como expresión y como vicio. Zambrano vive la poesía; es su vida, no hay otro lugar. ¿Qué otra sorpresa nos dará en el futuro? He oído de su propia voz que varias; pero, por lo pronto, podemos recorrerlo a través de esta antología como un retorno al inicio, un viaje en retroceso o un nostálgico Avance en retirada.

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Semblanza

Alejandro Jasso (Monterrey, 1995) Músico y escritor. Ha colaborado en Papeles de la Mancuspia, Armas y Letras y ERRR Magazine. Creador del canal literario Ácido Verbal, cuya finalidad es dar a conocer a los autores y literatura del norte.

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