Reseña de Resident Evil: Noche Cero

Foto: Sony Pictures.

Por Bernabé Gómez Falcón

Zach Cregger se ha convertido en una de las voces más interesantes del cine de género de los últimos años. Con tan solo tres películas bajo su dirección, desde Barbarian hasta su aclamada Weapons, ha logrado destacar particularmente dentro de la comedia de horror.

Después del éxito de Weapons y del reconocimiento que recibió su guión original, Cregger decidió adentrarse en un terreno mucho más mainstream con una de las franquicias de videojuegos más reconocidas: Resident Evil.

Cuando comenzaron a surgir los rumores de que estaría al frente de una nueva película de Resident Evil, los fans de la saga no tardaron en cuestionar la dirección que podría tomar el proyecto: una historia situada en época actual, en pleno invierno y protagonizada por un personaje completamente ajeno a los protagonistas de los videojuegos.

Sin embargo, algunos tuvimos fe en Cregger, y no nos decepcionó.

Resident Evil: Noche Cero narra la historia de Bryan, un repartidor médico que recibe la tarea de trasladar un paquete misterioso a Raccoon City sin saber realmente en lo que se está metiendo, apenas unas horas antes de los acontecimientos del videojuego que inmortalizó esta saga: Resident Evil 2.

La premisa no podría ser más simple. El personaje principal debe llegar de un punto A a un punto B mientras se encuentra con distintos obstáculos que vuelven el camino cada vez más complicado. Sin embargo, lo que realmente resalta de esta película, además del estilo cinematográfico de Cregger y de los espectaculares efectos especiales, es, sin duda, la actuación de Austin Abrams (Weapons, Euphoria, The Walking Dead), quien durante 94 minutos logra conmovernos y hacer que empaticemos con este completo don nadie.

Abrams interpreta con gran precisión a una persona común y corriente: a un güey que está pasando por la peor noche de su vida. Y precisamente eso es lo que le da a la película un toque especial: sus expresiones exageradas, los lloriqueos y las mentadas de madre hacen que su actuación destaque y conviertan algunos de los peores momentos de Bryan en los más graciosos de la película.

Y aunque la película se inclina principalmente hacia la comedia, Cregger no le teme a tomarse en serio los momentos que lo requieren.

Resident Evil: Noche Cero no trata sobre el héroe destinado a salvar al mundo. Trata sobre vernos reflejados en la pantalla grande y preguntarnos qué haríamos nosotros en una situación así. Bryan no es Leon Kennedy, ni Claire Redfield, (ambos protagonistas principales en la saga) es simplemente un tipo que tuvo la pésima suerte de estar en el lugar equivocado en el peor momento posible.

Y precisamente por eso funciona.

Bryan es, sin duda, uno de los mejores protagonistas “no protagonistas” que ha tenido la saga: uno de esos personajes que perfectamente podrían haber existido siempre dentro del universo de Resident Evil, quizá como un nombre perdido en una nota, un cadáver junto a un archivo o una voz desesperada en algún clip de audio dentro de los videojuegos.

Solo que esta vez conocemos toda su historia… ¡y de qué manera!