El día que se enfrentaron los Jefes de Kansas y los Vaqueros de Dallas en Monterrey

Partido entre Dallas contra Kansas. Fuente: El Porvenir, 6 de agosto de 1996.

Por Bryan Yair Ramírez Garza

Introducción

El 5 de agosto de 1996 se realizó un enfrentamiento entre los Jefes de Kansas y los Vaqueros de Dallas, en el Estadio Universitario. Cabe señalar que dicho encuentro formó parte de la pretemporada del Tazón América, previo a la etapa regular de la temporada de ese año de la National Football League (NFL) el cual estaba por comenzar. Asimismo, esto tuvo la finalidad de celebrar los 400 años de la fundación de la ciudad de Monterrey. También, se debe de destacar que la asistencia fue de 45,128 espectadores, que se dieron cita al recinto; sin embargo, fueron millones las personas que vieron este duelo en distintos países del mundo a través de la televisión.[1]

Vale decir que Monterrey ha sido una buena plaza para albergar eventos de talla mundial, como los partidos de esta liga, sobre todo cuando se trata de la participación del equipo de la estrella solitaria, pues ha contado con numerosos fanáticos en la Sultana del Norte por la cercanía con la metrópoli texana. Ahora bien, la cantidad de personas que fueron a ver este juego significó que hubo una buena respuesta, por lo que era probable que tiempo después a ese suceso surgieran más duelos en la misma ciudad. Adicionalmente, este juego representó para los concurrentes algo inolvidable, pues fue la primera vez que se llevó a cabo un partido de esta competencia en suelo neolonés.

En definitiva, este hecho resultó ser un éxito que se quedó registrado en la historia del deporte de esta urbe, en donde las personas que fueron en ese momento se divirtieron al vivir una experiencia diferente al fútbol soccer (deporte con mayor arraigo dentro de la región). Si bien hubo entretenimiento, se debe de resaltar el otro lado de la moneda en donde los abucheos no faltaron antes del comienzo del partido. Hay que aclarar que no fue precisamente para los jugadores, sino que para el entonces Rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), Reyes Tamez.

El ambiente que se vivió en el Tazón América

De hecho, la autoridad comentada que recibió esta reprobación fue al momento de ser presentado tiempo antes de que comenzara este evento. Por lo tanto, el gobernador del estado, Benjamin Clariond, no quería recibir la misma respuesta, pues optó por presentar a los aficionados y autoridades que fueron. Añádase que los componentes de ambas escuadras hicieron los calentamientos correspondientes. Luego, diferentes militantes, como Lamar Hunt o Jerry Jones, fueron tratados de la mejor manera al recibir apoyo. Por otra parte, las animadoras de ambos conjuntos interpretaron una coreografía. Finalmente, se entonaron los himnos nacionales de México y Estados Unidos.[2]

Se puede decir que el maltrato para este personaje académico contrastó con las ovaciones hacia los futbolistas anteriormente comentados. Por consiguiente, sobre el primer caso, no se sabe si esta persona tuvo la motivación o no de quedarse en el recinto hasta la finalización del Tazón América. Ahora bien, se hicieron acciones para que el aficionado sintiera la experiencia de presenciar un partido de este torneo, como los entrenamientos de los atletas, los bailes de las porristas y los himnos de los dos países. Todo esto ayudó a que el evento fluyera de la mejor manera, puesto que si los deportistas no entrenaban podían tener calambres u otros obstáculos que pudieran impedir el desarrollo de este juego de pretemporada.

Cabe mencionar que estos elementos que se señalaron han sido parte de los recuerdos de los apasionados que se dieron cita en el ‘’El Volcán’’. Igualmente, esto fue un complemento a lo que se vivió en ese día, porque hubo un auténtico ambiente de un duelo de fútbol americano, en donde los devotos, más allá del juego, notaron características diferentes a deportes que habían estado acostumbrados, como el fútbol o el béisbol. Lo que pudo ser un factor para que la audiencia, tuviera ganas de asistir a otro episodio de la NFL, en el país o en suelo americano.

Indudablemente, en ese día, el inmueble estaba lleno de personas que portaban algún artículo alusivo al conjunto texano, ya sea camisetas, gorras, pañuelos, entre otras cosas, lo que significaba que mostraban simpatía hacia ese equipo. En cambio, una cantidad escasa de admiradores de la escuadra de Kansas había asistido al lugar. Empero, debido a que el club del medio oeste había hecho un mejor trabajo y fue el que se llevó la victoria, los que apoyaron a los cowboys terminaron por inclinarse hacia los chiefs. Incluso, en ciertas ocasiones, los asistentes dejaron de ponerle atención a la disputa, para observar los artefactos que se usaban en el campo, como los abanicos con agua, el carrito que transportaba una cámara de un punto a otro, entre otras cosas.[3]

Por ello, se puede comentar que el entorno que se vivió aquella tarde fue favorable. Como se comentó anteriormente, hubo un desequilibrio en los simpatizantes que se identificaron por el logo de alguno de los conjuntos, por lo que los fans de los Vaqueros fueron más, pero terminaron decepcionados por los futbolistas, por lo que apoyaron al rival que acumuló ventaja en el transcurso del enfrentamiento. En este deporte, se utilizan herramientas diferentes a otras disciplinas que son particulares con el propósito de que el juego fluyera de la mejor forma posible. Debido a eso, llamó la atención de los observadores, y sobre todo a los que no habían presenciado con anterioridad un enfrentamiento de la NFL.

El buen ambiente que se vivió en el Universitario, no solo se debió a lo sucedido en el emparrillado, sino también a lo que acontecía en las gradas y en las bancas. En ese sentido los espectadores fueron clave en el buen desarrollo de la fiesta deportiva; pues en cada acción ocurrida en el terreno de juego, se emitía algún tipo de reacción, en donde todo dependía del equipo al que se inclinaba el espectador. Es decir, algunos podían responder mediante un estado de ánimo positivo, como la felicidad, y otros contestaban con algo negativo, como el enojo. Aun así, estas formas de expresión podían tener una transformación o un cambio con el desarrollo de este episodio. También podía suceder que los mismos modos de comunicación fueran permanentes a lo largo de este suceso. Tal fue el caso de los azules con blanco que reaccionaron mal y los rojos con amarillo que se llevaron una satisfacción.

El desarrollo del partido entre Dallas y Kansas

Ahora bien, los Vaqueros se encargaron de abrir el marcador del partido cuando Chris Boniol hizo un gol de campo para que dicho conjunto llevara una ligera ventaja. Pero los Jefes respondieron con un empate luego de que Roman Andersen cobrara un gol de campo, que abarcó 29 yardas, al final del primer cuarto. Posteriormente, en el segundo cuarto, este mismo militante volvió a hacer un gol de campo, pero de 24 yardas. Luego, el juego llegó al final de la primera mitad cuando Gannon recibió un pase de anotación por parte de Todd McNair, de 23 yardas, más el extra de Anderson, terminaron a 13-3 a favor de los de Kansas. Boniol, de Dallas, volvió a hacer un gol de campo, de 44 yardas. Después, los rojos respondieron con dos goles de campo de Nittmo, de 50 y 47 yardas y, asimismo, Derrick Ned y Chris Penn hicieran un touchdown cada uno y el juego terminara 32-6.[4]

Los azules habían abierto el marcador con una minúscula cantidad de puntos, por lo que lo ideal era que aumentaran aún más su ventaja, pero desaprovecharon su oportunidad de hacerlo, puesto que los rojos terminaron por remontarlos tan sólo en la primera mitad con diez unidades de diferencia. Para que los chiefs ganaran, ellos aumentaron aún más su ventaja en la segunda mitad con 19 puntos, mientras que los cowboys sólo pudieron hacer tres más, una cifra insuficiente para remontar a su rival. Si bien, gran parte del aumento de puntos tuvo que ver con los goles de campo, lo que trajo como resultado obtener tres puntos en cada uno de ellos, los touchdowns también ayudaron, siendo pocas las ocasiones, pero dando más puntos.

El resultado final de 32-6 a favor del equipo del medio oeste fue una sorpresa para muchos, ya que el conjunto del sur del país era el favorito para ganar, recibió mayor apoyo y había pasado por una época dorada en ese decenio al ganar varios súper tazones. Por lo tanto, este marcador severamente adverso para los perdedores, dejó como reflexión que tenían que corregir las áreas de oportunidad exhibidas, con la finalidad de que pudieran conseguir victorias en la temporada regular que estaba por iniciar. Mientras tanto, los ganadores demostraron aprobar este duelo de pretemporada, por lo que se consideraban listos para hacer una buena campaña. El medio tiempo fue una pequeña etapa de este partido en donde se ofreció un espectáculo de entretenimiento adicional, por lo que representó un tiempo en donde los Vaqueros aprovecharon para replantear y tratar de jugar mejor.

El espectáculo del medio tiempo

Mientras tanto, en el show del medio tiempo de este partido, consistió en bailables típicos tradicionales del noreste. Cabe aclarar, que la indumentaria de los bailarines consistía en el uso de los jerseys de ambos clubes de este duelo, acompañado de un sombrero característico de Nuevo León. Por ello, las 42,000 personas que se dieron cita en el inmueble, se mostraron encantadas al ver este espectáculo deportivo que se acompañó de la cultura regiomontana. Además, fue visto por 500 millones de personas alrededor de todo el mundo, que sintonizaron este partido mediante la televisión. También, Benjamin Clariond, gobernador del estado, dijo que lo que sucedió fue una evidencia de que la ciudad es capaz de organizar grandes eventos deportivos.[5]

Además, se puede decir que el show de medio tiempo, ayudó a mostrar que la ciudad de Monterrey cuenta con una identidad cultural, por lo que era importante fomentar este tipo de prácticas para que las tradiciones del estado no se perdieran. Asimismo, esta práctica hizo levantar el ánimo de los asistentes, sobre todo de los entusiastas de la escuadra de Dallas que en ese momento perdían 13-3. Incluso, como millones de personas habían visto este partido alrededor del mundo en la televisión, representó algo positivo en el sentido de que habitantes de otros países conocieran estos elementos, puesto que esta metrópoli pudiera ser conocida a nivel mundial y, simultáneamente, ser más atractiva para recibir más turistas.

Conclusiones

Sin duda, el baile fue una acción que dio ánimo y entretuvo a los aficionados, por lo que un factor de eso fue que estuviera bien hecho al hacer el preparativo previamente, ya que ese fue un factor crucial para ocasionar una buena impresión al público. Por consiguiente, esta etapa del juego, el ambiente y el desarrollo del partido (aspectos que se comentaron con anterioridad) fueron aspectos que nutrirían las posibilidades de que se llevara otro Tazón América en el año de 1997. En otras palabras, este evento fluyó de una manera extraordinaria para que la Sultana del Norte volviera a ser sede de un juego de fútbol americano, asunto que implicaría determinar qué otras agrupaciones podrían visitar a esta ciudad y que pudieran atraer la atención de los regios para que volvieran a saturar el recinto.

Si bien, el enfrentamiento no fue lo que se esperaban los seguidores de la estrella solitaria, ya que el bando perdió de una forma aplastante para dejar una tremenda decepción y dudas previo hacia a la temporada regular 1996. El abucheo hacia el Rector Reyes Tamez fue una posible muestra de la inconformidad por parte de la comunidad universitaria hacia su administración. En consecuencia, el gobernador Benjamin Clariond, fue astuto para evitar el mismo trato, al hacer una pequeña participación en ese día.

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Semblanza

Bryan Yair Ramírez Garza es egresado de la Licenciatura en Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Sus publicaciones son: “Monterrey en el Mundial de México 1986”, en la Revista Academia Semper; “Fábricas Apolo como patrimonio industrial” y “Estadio Tecnológico. Patrimonio Industrial”, en la Revista Atisbo; “Virginia Tovar, la primera árbitra en dirigir un partido de primera división del fútbol mexicano”, en Reforma Siglo XXI; y una reseña sobre el libro Nuevo León. 200 años de historia, en la Revista Cultura Regional.

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Referencias

Esparza, José. “Jefes muy superiores. Los Jefes de Kansas se agenciaron el Tazón América al apabullar a los Vaqueros 32-6 ante 45 mil 128 aficionados reunidos en el Estadio Universitario”, El Porvenir, 6 de agosto de 1996.

Esparza, José. “Recibe Reyes Tamez abucheo”, El Porvenir, 6 de agosto de 1996.

Vallejo, Mario. “Viven ambiente ‘vaquero’ de NFL”, El Porvenir, 6 de agosto de 1996.

Cervantes, José. “Ingrediente nuevoleonés ‘inunda’ medio tiempo”, El Porvenir, 6 de agosto de 1996.


[1] José Esparza, “Jefes muy superiores. Los Jefes de Kansas se agenciaron el Tazón América al apabullar a los Vaqueros 32-6 ante 45 mil 128 aficionados reunidos en el Estadio Universitario”, El Porvenir, 6 de agosto de 1996, 1 Deportivo.

[2] José Esparza, “Recibe Reyes Tamez abucheo”, El Porvenir, 6 de agosto de 1996, 3 Deportivo.

[3] Mario Vallejo, “Viven ambiente ‘vaquero’ de NFL”, El Porvenir, 6 de agosto de 1996, 3 Deportivo.

[4] Esparza, “Jefes muy superiores”, 1 Deportivo.

[5] José Cervantes, “Ingrediente nuevoleonés ‘inunda’ medio tiempo”, El Porvenir, 6 de agosto de 1996, 3 Deportivo.

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