Por Melissa Fernanda Puentes Maldonado
Introducción
Al hablar de Nuevo León es muy probable que lo primero que venga a la mente sea la industrialización y sus trabajadores, el Cerro de la Silla, la Sierra Madre, o quizás su gastronomía como el cabrito, la carnita asada y, por supuesto, el fútbol con sus dos equipos representantes: Tigres y Rayados. Y claro, lo antes mencionado solo forma una parte de la región. Si bien, la industria es la característica principal del estado, Nuevo León es también sinónimo de gran contenido histórico.
La “modernización” ha implicado para el estado la destrucción de diferentes inmuebles históricos, llevándose con ellos el legado que albergaban. Pese a ello, algunos espacios han logrado conservarse como es el caso del Templo Bautista Santa Rosa, ubicado en la comunidad del mismo nombre, en el municipio de Apodaca, Nuevo León. Inaugurado en 1886 es la herencia de uno de los diversos procesos religiosos que vivió el país tras la proclamación de la libertad de culto, emitida por el presidente Benito Juárez en 1860.
Nuevo León se convirtió en un punto de entrada para misioneros protestantes de origen anglosajón y europeo que profesaban la fe cristiana. A partir de mediados del siglo XIX, comenzaron a establecerse congregaciones bautistas, metodistas y presbiterianas, aprovechando la nueva libertad religiosa que permitió Juárez. Son los bautistas a quienes se les reconoce como el primer grupo protestante en ingresar al estado y con el tiempo lograron consolidarse. Al crear comunidades sólidas que no solo practicaban su fe, sino que también contribuyeron al desarrollo educativo, cultural y social de la región.[1]
Actualmente la comunidad bautista tiene presencia en gran parte del estado, así como en el resto de la República. Uno de sus templos se encuentra en el municipio de Apodaca, en el pueblo de Santa Rosa, perteneciente a la primera Iglesia Bautista en Apodaca, donde continúa albergando a sus miembros cada semana manteniendo su uso original de templo, reconocido desde el 2010 como monumento histórico de la nación por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Historia del templo
El templo de la Primera Iglesia Bautista de Santa Rosa permanece de pie en la calle Félix Lozano 210, en Santa Rosa, Apodaca, y con su uso original desde hace 137 años. Su historia está ligada a la llegada de la comunidad bautista al estado de Nuevo León. El espacio territorial fue donado, mientras que los recursos para su construcción vinieron de aportaciones de la comunidad de creyentes bautistas del norte, así como de la Sociedad Americana Bautista de Misiones Internas. La comunidad de Santa Rosa también participó con donaciones monetarias y en especie para su construcción. Las actas en donde se plasmaron los acuerdos, así como de los participantes principales y sus firmas, se encuentran resguardadas en el archivo privado de la Iglesia.[2]
Este edificio fue construido con paredes de sillar, comunes en la época, y el techo de dos aguas de lámina y madera. A un costado del edifico se encuentra una estructura de concreto en la que se posa una campana, la cual en sus inicios era la encargada de llamar a los servicios de la Iglesia y de la escuela, haciendo de esta iglesia uno de los pocos templos bautistas en tener ese elemento. La campana fue donada y enviada desde los Estados Unidos, Señor Sloan, “hermano” de la iglesia norteamericana. Dicha donación, transportación, entrega y colocación de la campana se encuentra también registrada en las actas del templo.
Un elemento más que aporta al gran valor de este inmueble es el antiguo bautisterio, hoy reconocido como el primer pozo bautismal del estado de Nuevo León. Se trata de un pozo utilizado para los bautismos que fue encontrado en los procesos de restauración, mientras levantaban el piso para llegar al original. Se encontraron con unas puertas de madera que al abrirlas dejaron al descubierto este pozo con varias cosas en él: libros, fotografías y un armonio de aire en forma de veliz (este instrumento se encuentra actualmente en la oficina pastoral).
A la entrada del templo, justo debajo del marco de la puerta de la entrada principal, se puede observar una piedra de mármol negro a nivel del piso, tallada con el texto “Año de 1889”. Lo escrito en esta piedra concuerda con las fechas señaladas en los escritos de las actas de la iglesia, elementos necesarios para acreditar el edificio como Monumento Histórico.

Monumento Histórico de la Nación
Debido a la necesidad de restaurar las ventanas y la puerta principal de madera del templo en el año 2005, los encargados del templo, el pastor Dagoberto Ortiz y su esposa Rosa María Villarreal, fueron canalizados al INAH, quienes después de visitar las instalaciones recomendaron buscar los archivos que demostraran la veracidad de la fecha señalada en la piedra de mármol, iniciando con ello el proceso de acreditación del inmueble. El Templo fue visitado por arquitectos del INAH[3], quienes tomaron fotos, videos, así como los diferentes trabajos de restauración al edificio.
La primera etapa de restauración fue financiada en partes iguales por el municipio de Apodaca, Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (CONARTE) y la Iglesia Bautista de Santa Rosa. La supervisión de la obra estuvo a cargo del INAH. Como resultados de estos primeros trabajos se estableció como el templo Bautista más antiguo del estado. En este mismo espacio encontraron el antiguo pozo de bautismos a nivel de piso, y se recomendó que no se hiciera ninguna modificación en él, pues debido a la falta de herramientas de predicción de la época, sus paredes y escalones no son totalmente nivelados, actualmente se encuentra cubierto por un grueso vidrio templado, lo cual permite tenerlo a la vista. El piso fue levantado por varias capas, hasta llegar a su original (paladina), pero ya no fue posible rescatarlo. Actualmente el piso que tiene el templo es una réplica del original y se mandó a fabricar pieza por pieza. Por último, la iluminación también fue cambiada, pues se colocaron candiles y brazos de bronce con luz indirecta (apuntando hacia arriba), para que estuvieran en sintonía con el resto del edificio.
En el año 2006 y 2007 se realizó la segunda etapa de la restauración, esta vez financiada por el municipio de Apodaca y una más por la Iglesia, mientras que el INAH se encargó de la supervisión de los trabajos. La restauración fue terminada con la colocación de la placa en el muro de la campana, develada el 10 de julio del 2010 por el alcalde de Apodaca Benito Caballero Garza, los representantes del INAH, CONARTE, la Convención Regional Bautista Santiago Hickey de Nuevo León y la Iglesia Bautista de Santa Rosa. Además, contó con la visita de la comunidad de Santa Rosa, del Ayuntamiento, de Asuntos Religiosos municipales, historiadores, periodistas, pastores y miembros de otras iglesias.
Actualmente la Iglesia continúa con sus servicios cada semana. Al mismo tiempo, han remodelado las instalaciones aledañas al templo, acondicionando un espacio de dos niveles conformado por salones para clases en la parte alta, una oficina pastoral, cocina y salón de eventos en la parte baja para el uso de sus diferentes actividades. La campana no ha dejado de sonar desde su instalación y continúa siendo escuchada cada domingo a las 10 de la mañana, pero al igual que en sus inicios, esta campana sigue siendo empleada para el servicio de la comunidad: llamar a juntas vecinales, alertar de inundaciones en el Río Ramos o incendios, entre otras cosas.

Conclusión
Resulta de gran importancia visualizar y concientizar a la sociedad y autoridades del enorme contenido histórico que conservan los inmuebles en el estado de Nuevo León, pues en ellos se encuentran las bases de la identidad de este lugar, así como la historia particular de familias, comunidades y de la sociedad. La “modernización” del estado debe ir de la mano con el respeto, conservación y protección de los edificios históricos.
El Templo de la Primera Iglesia Bautista de Santa Rosa, nos permite conocer uno de los procesos religiosos más importantes de nuestro país, la libertad de culto, el cual marcó un antes y después en la historia de las religiones en México. El edifico es el legado de una comunidad nueva en el territorio norestense, pero también es símbolo de identidad para los creyentes de la fe cristiana. Este edificio ha permanecido durante 137 años, sobreviviendo a desastres naturales como el huracán Alex en 2010. Debido a que fue reconocido como Monumento Histórico evitó que se construyera una carretera que causaría la destrucción del templo y varias casas a su alrededor.
Este edificio acaba de ser parte de las actividades por el día del Patrimonio de Nuevo León 2026, con una exposición impartida por Rosa María Villarreal, en donde mostró parte del archivo de la Iglesia conformado por fotografías, manuscritos originales y artículos antiguos usados en el templo. Durante el año recibe la visita de estudiantes de historia, historiadores, periodistas y personas interesadas en su pasado, a quienes les comparte el relato del templo y la llegada de los bautistas al estado y al país.


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Semblanza
Melissa Fernanda Puentes Maldonado es estudiante de la Licenciatura en Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Es apasionada de la historia de las religiones, desde lo social, político, cultural y económico. Especialmente el análisis de los rituales, liturgias y credos. Actualmente se encuentra desarrollando una investigación que analiza la llegada de las primeras comunidades bautistas a Nuevo León. Ha colaborado con las revistas Cultural Regional y Reforma Siglo XXI. Participó como ponente en el Encuentro Nacional de Estudiante de Historia, realizado en Xalapa, Veracruz 2025, con la ponencia El Templo de la Primera Iglesia Bautista en Monterrey.
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Referencias
Puentes Maldonado, Melissa Fernanda. 2026. “El Templo De La Primera Iglesia Bautista En Monterrey”. En Revista Reforma Siglo XXI, 32 (126): 68-71. https://reforma.uanl.mx/index.php/revista/article/view/1092.
Villarreal Guajardo, Rosa María, Historia Primera Iglesia Bautista de Santa Rosa, Apodaca, Nuevo León, 2025.
[1] Melissa Fernanda Puentes Maldonado. 2026. “El Templo De La Primera Iglesia Bautista En Monterrey”. En Revista Reforma Siglo XXI, 32 (126):1. https://reforma.uanl.mx/index.php/revista/article/view/1092
[2] Rosa María Villarreal Guajardo, Historia Primera Iglesia Bautista de Santa Rosa, (Apodaca, Nuevo León, 2025), 28.
[3] Villarreal, Historia Primera Iglesia Bautista de Santa Rosa, 77.

