La tierra de los que faltan
Por Jairo Cain Sánchez Estrada —Eran los tiempos de mayo, cuando floreaban las rosas… Miguel venía cantando bajito, nomás para él y para el caballo. La melodía se le quebraba tantito en la garganta, como si se atorara con el polvo. —¡Hiiiiirrrrr! —Luego resopló, ¡Brrrr! —Caballo cabrón, me vas a quebrar todas las matas —dijo,…

