Cuarentena y cierre de caminos. Medidas para controlar la fiebre amarilla en Nuevo León 1903-1904

La Defensa del Pueblo, 29 de agosto de 1903.

Por Germán De La Garza Pérez

Durante principios del siglo XIX el estado de Nuevo León sufrió el azote de una epidemia de fiebre amarilla que amenazó a distintos municipalidades, cosa que llevó a las autoridades a tomar medidas para mitigar los efectos de la enfermedad en la población, muchas de estas indicaciones sanitarias y noticias relacionadas con la epidemia y la enfermedad en sí misma eran difundidas a través de los periódicos y boletines para informar a la ciudadanía de las medidas a tomar y las recomendaciones sanitarias para minimizar los estragos de la epidemia.

Cabe resaltar, que esta epidemia de fiebre amarilla fue una de las más grandes que ha sufrido el Estado, pues la enfermedad consiste en fiebre, cefalea, dolores corporales generalizados, náuseas, vómitos y debilidad y en casos graves los síntomas pueden llegar a ser fiebre alta recurrente, ictericia (color amarillento de la piel y los ojos), vómitos, hemorragias (bucales, nasales, oculares y estomacales), insuficiencia orgánica y estado de choque.[1] Sumado a esto, en la actualidad sigue sin existir un tratamiento específico para dicha enfermedad ya que, como suele ser el caso para este tipo de enfermedades tropicales, la atención médica suele ser de soporte y apoyo para combatir los síntomas y la deshidratación provocada por la infección viral. Si bien, hoy en día existe una vacuna que permite la prevención de la enfermedad, ésta sigue poseyendo una tasa de mortalidad alta de aproximadamente el 40% en América del Sur,[2] por lo que es de esperarse que en las condiciones materiales de principios del siglo XIX esta tasa de mortalidad fuera mucho mayor.

La enfermedad es causada por un virus transmitido por mosquitos infectados de los géneros Aedes sp., Haemagogus sp. y Sabethes sp[3]los cuales se reproducen en entornos selváticos. La fiebre amarilla ya era bien conocida para la época y se consideraba endémica en algunas zonas del país, las cuales durante el surgimiento de las epidemias de la época fueron teorizadas como el punto de inicio de las mismas, según escribió el médico Francisco Castillo Najera en 1922 en su artículo titulado “The campaing against the yellow fever in Mexico” (La campaña contra la fiebre amarilla en Mexico).

Es decir, la fiebre amarilla existía en México incluso desde antes de la conquista, pues en algunas localidades la enfermedad siempre había sido endémica y de estos centros las epidemias han surgido de vez en cuando, como es el caso de Mérida, Yucatán; por ejemplo, se ha considerado que fue el foco endémico del cual surgió la última epidemia. En 1903 la enfermedad se esparció, extendiéndose a ciudades del interior (del territorio nacional) nunca visitadas (por la enfermedad), como fue el caso de Monterrey y Linares en el estado de Nuevo León.[4]

La llegada de la enfermedad a otros territorios tomó por sorpresa a la población y los gobiernos de dichas regiones tuvieron que tomar medidas para combatir la epidemia, por lo que la información del brote y las medidas necesarias para su combate fueron publicadas en distintos medios, como es el caso del periódico La Voz De Nuevo León, el cual en su edición del día 29 de agosto hacía mención de la campaña contra la fiebre amarilla en la región del noreste mexicano, ubicando como el causante del padecimiento al mosquito Estegomya,[5]asimismo, se realizaban recomendaciones como el mantener la higiene y la limpieza de las áreas, haciendo hincapié en que la gente con buena higiene es poco propensa a sufrir de dicho mal; sin embargo, dentro de estas noticias también se mostraban señales de alerta a la ciudadanía, ya que justo en el segundo párrafo de esta columna dedicada a la campaña contra la enfermedad se escribe que : “La epidemia en tan poco ha sido enérgicamente combatida; pero el germen de la enfermedad no ha podido ser detenido en el espacio donde reina, sino que ha traspuesto sus fronteras para localizarse en otros puntos”. [6]

Estos otros puntos a los que refiere el artículo, son aquellos a los que el médico Castillo Najera se refería en su artículo. Más adelante, en la misma edición del periódico podemos encontrar una columna titulada “Precauciones contra la fiebre amarilla”, con el subtítulo de “Cuarentenas en Montemorelos y Linares”. En este apartado se mencionan las medidas tomadas por el gobierno del Estado de Nuevo León para mitigar el brote del vómito negro (otro nombre para la fiebre amarilla), haciendo reconocimiento de los casos en la vecina Ciudad Victoria y reconociendo varios casos en Linares. Por lo que, para evitar el esparcimiento de la enfermedad tomó la medida de aplicar una cuarentena en las localidades de Linares y en Montemorelos. En el caso de Montemorelos, si bien no menciona la presencia de casos, señala que el propósito era el de evitar un aumento de los contagios, por parte de personas en apariencia sanas.[7] Se infiere que  los periódicos tenían conocimiento de la incubación de la enfermedad. Aunado a las cuarentenas menciona las revisiones que se realizarían a los pasajeros que llegaban de municipios aledaños a la ciudad de Monterrey, y señaló las medidas que serían tomadas dentro de la capital, las cuales enuncian que serían la suspensión del trabajo en sus industrias y el tráfico comercial.

Para septiembre, el periódico La Voz de Nuevo León dedica una columna sobre las actualizaciones de las disposiciones para evitar la propagación de la fiebre amarilla en la entidad, haciendo énfasis en varias localidades de esta con medidas que van desde la revisión de los pasajeros en los transportes, hasta la designación de sitios de aislamiento para las personas sospechosas, siendo la estación de tren Benítez el lugar al que serían devueltos los enfermos o sospechosos procedentes de las zonas con casos registrados,[8] También hace mención de una estación sanitaria y enumera sus características: “se compondrá de un cuarto para los sospechosos, otro para los confirmados y otra sala para los no inmunes que podrían llevar en germen la enfermedad”.[9]

Figura 1.

A pesar de estas medidas tomadas para evitar la expansión de la enfermedad, la epidemia se mantenía y se presentaba como causa persistente en las defunciones, según informaba el periódico El Trueno en enero de 1904 (figura 1), además de esta tabla (obtenida de los datos del registro civil), de defunciones se hace una observación interesante referente a los cambios en las costumbres fúnebres, haciendo mención de que en los entierros ya no se invitaba a los conocidos por temor al contagio. En este mismo apartado también  se menciona que se han propuesto (el equipo editorial tras el periódico) a elogiar a los voluntarios quienes expusieron en el servicio humanitario y público en apoyo contra la epidemia.

Posteriormente el 6 de febrero de 1904, La Voz de Nuevo León, reportó en su primera plana una noticia con un título bastante alentador: “Proposición salvadora del Gobierno de Nuevo León, contra la fiebre amarilla”. En este apartado se habló de las vías de transmisión de la enfermedad identificando las vías férreas como puntos de entrada y expansión de la epidemia siendo la medida a tomar la suspensión o limitación del mismo; En este año citado de 1903, el gobierno del Estado, con todas las probabilidades que había de que el conductor de la epidemia  no fuera otro que el ferrocarril central, apoyó la solicitud que hicieron la mayoría de las casas comerciales e industriales de esta capital, pidiendo al presidente de la República, en telegrama del 27 de agosto, que se suspendería el tráfico de ferrocarril, limitando a que llegara hacia Tampico.[10] Esto nos deja ver las medidas a las que estaba dispuesta la población y el gobierno estatal con tal de controlar la propagación de la enfermedad, pues más adelante también menciona las reparaciones que se restituirían al ferrocarril central por la pérdida en utilidades por estas mismas medidas, por lo que el gobierno estatal realmente estaba comprometido con esta solución propuesta.

Conclusiones

En este pequeño apartado, de apenas un par de años y un par de publicaciones de periódico, podemos observar la evolución de las medidas de control sobre el brote y la posterior epidemia de la fiebre amarilla y cómo a pesar de las medidas que se tomaron la epidemia avanzó llegando al punto de de tomar medidas extremas en una ciudad de carácter industrial y comercial, como lo sería la limitación del tránsito del ferrocarril y otras medidas que resuenan bastante en la historia reciente, como lo son las cuarentenas y los puestos de revisión. Esto nos lleva a observar el actuar de las autoridades por medio de la publicación periódica, así como el observar que como seres humanos y como habitantes de esta región ya hemos tenido experiencias con las epidemias, al punto que se encuentran marcadas en la historia de nuestra ciudad y comunidad.

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Semblanza

Germán de La Garza Pérez. Es estudiante de noveno semestre de la carrera de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Recientemente publicó el texto “Denuncias penales en contra de mujeres por adulterio en Nuevo León, 1867-1899 Monterey, Nuevo León”, en la Revista Cultura Regional, vol.4, núm. 8.

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Hemerografía

Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria (Hemeroteca Digital UANL)

https://hemerotecadigital.uanl.mx

Fondo Nuevo León

El Trueno.

La Voz de Nuevo León: Periódico bisemanal, político y literario.

Bibliografía

Ferráez, Carlos Alcalá, y Claudia Dávila Valdés. 2024. «La Fiebre amarilla y la inmunidad entre 1906 y 1919: las personas susceptibles». Península. 19 (2): 9-33. https://doi.org/10.22201/cephcis.25942743e.2024.19.2.89175.

Salvador N., “Breve historia y antología sobre la fiebre amarilla. Nuestro siglo”. Salud Pública de México 37, no. Su1 (1995):99-102. Redalyc, https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=10609212

María del Rosario Pérez Gauna. 2020. “Epidemias del pasado y actuales en la Metrópoli Regiomontana” UMM. 6 de abril de 2020. https://www.umm.edu.mx/blog/epidemias-del-pasado-y-actuales-en-la-metropoli-regiomontana-la-fiebre-amarilla-y-el-covid-19.

Nájera, Francisco Castillo. 1922. “The Campaign against yellow fever in Mexico”. American Journal of Public Health 12 (3): 181-87. https://doi.org/10.2105/ajph.12.3.181-a.

World Health Organization: WHO. 2025. “Fiebre amarilla”. 20 de octubre de 2025. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/yellow-fever.

Anexos

Figura 1

Tabla de defunciones: Periódico El Trueno, 3 de enero de 1904.


[1] World Health Organization: WHO. 2025. «Fiebre Amarilla». 20 de octubre de 2025. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/yellow-fever.

[2] World Health Organization: WHO 2025

[3] Idem.

[4] Nájera, Francisco Castillo. 1922. «The Campaign Against Yellow Fever In Mexico». American Journal Of Public Health 12 (3): 181-87. https://doi.org/10.2105/ajph.12.3.181-a.

[5] La Voz de Nuevo León: Periódico bisemanal, político y literario, 29 de agosto 29 de 1903.

[6] La Voz de Nuevo León, 29 de agosto de 1903.

[7] Ibid.

[8] Ibid, 2 de septiembre de 1903

[9] Idem.

[10] Ibid, 6 de febrero de 1904.