El Elefante de Acero en tiempos bélicos: el decrecimiento de Fundidora Monterrey ante la Revolución Mexicana y el crecimiento de la siderurgia neutral durante la Primera Guerra Mundial (1913-1918)

Alto Horno 1. Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey.

Por Juan  Jacobo  Castillo  Olivares y Abelardo Gerardo Guajardo Garza

Introducción: Se apaga el Horno Alto de Fundidora durante la Revolución Mexicana

El 9 de febrero de 1913 el grupo de los científicos, con Félix Díaz, Bernardo Reyes y Victoriano Huerta a la cabeza, con el apoyo del embajador estadounidense Henry Lane Wilson, realizaron una contrarrevolución contra el presidente Francisco Ignacio Madero dando pie al episodio conocido como Decena Trágica. Reyes terminaría muriendo el 9 de febrero y Huerta lograría deponer al presidente Francisco Ignacio Madero y al vice-presidente Pino Suarez, asesinándolos el 19 de febrero y tomando Victoriano Huerta el poder presidencial.

 Esto provocó que Emiliano Zapata y Pancho Villa, quienes no habían depuesto las armas con Madero, desconocieran inmediatamente al presidente que quería ser un continuador del porfirismo, de igual manera que Venustiano Carranza desconoció a Victoriano Huerta como presidente y con el Plan de Guadalupe, que buscaba instaurar el orden constitucional, se levantó en armas. Esto dio pie a la segunda fase de la Revolución Mexicana, la cual fue la más violenta y destructiva de todas, afectando a todo México, incluyendo a Nuevo León y a la Fundidora. Los directivos informaron muy bien la situación que se vivía en ese momento en México, en el Doceavo Informe Anual, redactado el 24 de mayo de 1913 en la capital del país:

No se oculta seguramente a los señores accionistas la serie incontable de dificultades con que el Consejo ha tenido que luchar en este ejercicio, por estar presentes en el ánimo de todas las circunstancias adversas que para el ordenado desarrollo de nuestro negocio han persistido. Interrupciones frecuentes y prolongadas del tráfico ferrocarrilero, lamentables disturbios de orden público, restricción en las finanzas y su natural repercusión en el desarrollo de las obras públicas y particulares trajeron, como es lógico, la disminución y encarecimiento consiguiente en nuestros trabajos y una resta importante en la cifra de ventas comparada con el año anterior.[1]

La producción de Fundidora disminuyó de manera abrupta en 1913 con solo 11,712 toneladas de fierro y 19,535 toneladas de acero,[2] mientras que la producción de hierro en 1911 fue de 71,337[3] y la de acero 84,697,[4] obteniendo unas raquíticas utilidades líquidas de 33,793.56 pesos[5] y quedó prácticamente paralizada en 1914. También las minas que Fundidora poseía quedaron abandonas por el conflicto bélico y de producir 10,825 toneladas en 1913, no produjeron nada de 1914 a 1916,[6] además de que la Sultana del Norte fue escenario de batallas por parte de los Carrancistas y Villistas.

Las pérdidas fueron de 60,000 dólares en 1914 y más de 185,000 en 1915,[7] es decir 138,415 y 336,070.05 pesos respectivamente[8]. Mario Cerutti señala que esos fueron los únicos años en que la empresa sufrió pérdidas durante sus primeros 30 años de vida.[9] En esos muy complicados tiempos en los que Fundidora, sufrió tanto pérdida de personal como daños en sus instalaciones y con un mercado nacional prácticamente paralizado la empresa logró sobrevivir haciendo varias ventas a Estados Unidos[10] y vendiendo lingotes a una empresa importadora de acero de Londres.[11]

Esto se logró gracias a la muerte del último gobernador veterano confederado texano, Samuel Willis Tucker Lanham (1846-1908), quien murió en 1908[12] y quien anteriormente en 1903 (año en que entró a la gubernatura, la cual terminó en 1907), había impuesto políticas proteccionistas[13] para revivir la industria del hierro del este texano, teniendo éxito.[14] Sin embargo, a su muerte sus sucesores no tuvieron interés en seguir impulsando dicha industria, y cerraron en 1910, la última fundición privada de hierro texano la Lone Star Furnace de Jefferson, dejando Texas de producir virtualmente hierro en 1910,[15] teniendo Fundidora vía libre en el vecino del norte.

Fundidora volvió producir en 1915, pero no en todos los departamentos: el Horno Alto siguió suspendido en 1916, al igual que la cúpula, así como que los Hornos de Aceración produjeron 656 y 19,247 toneladas en 1915 y 1916, frente a las 84,697 de 1911, trabajando solamente 67 días con un solo horno en 1916, en los Laminadores su producción fue de 1,714 toneladas en 1915 para subir a 17,981 toneladas en 1916.[16] Aun no pudiendo contar con el Alto Horno, Fundidora logró aprovechar la Primera Guerra Mundial y el alza del precio internacional del acero para vender 20,000 toneladas de acero a un precio que costaba más de la mitad de lo normal,[17] siendo las ventas en esos años apremiantes de 2,269,128.66 pesos en 1913, 789,976.04 pesos en 1914; 98,676.73 pesos en 1915, habiendo una recuperación en 1916 con 1,588,930.11 pesos.[18]

El capital activo permaneció relativamente estático con 15,682,941.55 pesos, al igual que la deuda que quedó en 3.9 millones de pesos,[19] y unas ganancias de 425,045.08 que se redujeron fuertemente por los gastos y pagos, quedando una pequeña utilidad líquida de 34,369.15 pesos.[20]

Las enormes pérdidas, la paralización de la planta a partir de 1913 y la lenta recuperación a partir de 1915 a base de exportaciones hicieron que el rendimiento promedio fuera del -10.5% entre 1913-1916 “reflejados en una relación de pasivo circulante (PC) a activo circulante (AC) del 36.9 por ciento, y una relación del pasivo fijo (PF) a activo fijo (AF) del 32.2 por ciento”.[21]

En 1918 los mercados cubanos, nipones y americanos seguían interesados en los productos de Fundidora, llevando 5,000 toneladas de hierro en lingote por el puerto de Seattle a Kobe, de Japón, 2,410 toneladas de fierro comercial y estructural para Cuba y 3,940 toneladas de hierro comercial y estructural para EEUU,[22] siendo el 45% de las ventas de ese año al extranjero,[23] indicando una lenta recuperación de la economía y mercado mexicano que entraba en la fase constitucionalista de la Revolución Mexicana.

El crecimiento de la industria siderúrgica brasileña, española y japonesa

Mientras Fundidora hacía lo que podía para sobrevivir, tanto en Brasil como en España y Japón la situación fue totalmente diferente, viviendo estas naciones la Primera Sustitución de Importaciones debido a la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la cual obligó a las naciones europeas a enfocar su producción siderúrgica a sus propias naciones por el conflicto bélico.

En Brasil se favoreció la producción interna de fierro al mismo tiempo que el gobierno brasileño aplicó estímulos directos para el desarrollo del sector siderúrgico, estableciendo en 1917 una línea de crédito para desarrollar actividades productivas con una prioridad a la producción del acero y las minas de carbón coquizable.[24] La empresa brasileña Queiroz Júnior aumentó su producción de arrabio durante el conflicto y para el final de la guerra en 1918, un par de empresas que eran importadoras, la Cia. Mecânica e Importadora, de São Paulo y la Hime & Cia., de Rio de Janeiro, comenzaron a producir laminados ligeros.[25]

En España la situación fue similar, pero a la vez diferente. A diferencia de Brasil, España estaba en Europa, en donde estaban las naciones involucradas en la Gran Guerra y en donde se llevaban a cabo las principales batallas y podrían sufrir la invasión de cualquier bando de la guerra, las cuales eran económica e industrialmente superiores a España. Por lo tanto, aunado a la sustitución de importaciones que vivió al igual que las naciones de América, el gobierno español tomó diversas medidas por la contienda bélica, incluyendo un impulso industrial que favoreció enormemente a la industria siderúrgica, esto para el desarrollo de su industria militar en caso de algún ataque.

Por lo que se nacionalizó la construcción de locomotoras de vapor al verse esta incapaz de recibir maquinaria extranjera y recibió el apoyo de las compañías ferroviarias, construyéndose más talleres para la construcción de locomotoras españolas e incrementando el capital de las mismas en 20 millones de pesetas.[26] El estado español nuevamente apoyó a las acerías para impulsar su industria militar,

[…] y que en 1915 recibió de nuevo un impulso con la construcción de fuerzas navales con un gasto de 230 millones de pesetas en seis años. De la utilidad que tenían estas leyes de construcciones navales da cuenta la expansión que las actividades de la Sociedad Española de Construcción Naval, una de las principales contratistas del Estado, mostraron durante el periodo bélico estableciendo nuevos astilleros en Sestao , la concentración de los Astilleros civiles de Matagorda y Nervión que le permitieron introducirse en la construcción de buques mercantes y el establecimiento de acerías en Reinosa para manufacturar artillería pesada, que permitió romper con la dependencia tecnológica en esta producción.[27]

Los Altos Hornos de Vizcaya se beneficiaron enormemente de la sustitución de importaciones y el impulso que daba el gobierno español, disfrutando, según Mario Cerutti, desde 1915 un periodo de prosperidad que no se volvería a repetir,[28] pero el vasco Emiliano Fernández de Pinedo difiere en cuanto a que fuera un periodo de gran prosperidad debido a los fuertes gastos por importación y la escases de exportación:

La Gran Guerra, vista desde los dividendos distribuidos, no fue una época especialmente lucrativa. Los inspectores de trabajo en 1915 ya señalaron que el conflicto había traído una prosperidad general, pero que ésta no alcanzaba de lleno a aquellos sectores que dependían de la importación de materias primas y que estaban vinculados al mercado interior. En efecto, Altos Homos de Vizcaya disponía de mineral de hierro a pie de fábrica, pero tenía que importar carbón británico para coque y su mercado era y fue el interior. En 1916 sólo exportó el 5,6 por 100 de sus ventas, en 1917 el 0,52 por 100 y en 1918 el 0,42 por l00.[29]

Para Japón la Primera Guerra Mundial le permitió a su empresa Yawata mejorar su economía al estar el mercado japonés libre, obteniendo buenas ganancias que le permitieron especializarse y diversificarse, tomando el liderazgo tecnológico y su acero a la par de los mejores a nivel internacional.[30]

El peculiar caso chileno: la muerte y resurrección de su industria del acero

Chile por su parte fue una situación peculiar. Mientras que en Brasil, España y Japón las principales empresas metalúrgicas eran de capital privado brasileño y español respectivamente, y en el caso japonés era paraestatal, los Altos Hornos de Corral eran parte de capital francés, por lo que la Primera Guerra Mundial les impidió seguir invirtiendo en Chile y decidieron vender sus minas de hierro y salirse del mercado siderúrgico chileno.[31] Esto provocó una escasez de hierro y acero en el país sudamericano, pero gracias a la acumulación de capital del Primer Proceso de Sustitución de Importaciones, surgieron pequeñas instalaciones que surtieron de los mencionados metales a Chile, siendo estas la Compañía Siderúrgica Lamifún en 1916 y la Compañía Electrometalúrgica (Elecmetal) en 1917.[32]

Conclusiones

Adolfo Prieto reflexiona muy acertadamente en el Informe Anual del 27 de mayo de1922 que, debido al conflicto revolucionario, a Fundidora y a México se les privó “de participar en la distribución de inmensas riquezas que en el torrente que la [Primera Guerra Mundial] llevó a los países neutrales, como el nuestro”.[33]

 Debido a la Revolución Mexicana la producción paró y, justo cuando la Primera Guerra Mundial incrementó el mercado del acero, Fundidora tenía que buscar cómo sobrevivir mientras que en el resto de naciones con industrias siderúrgicas, salvo el extraño caso de Chile, crecieron tanto en producción como dominio del mercado nacional y hubo una mejora tecnológica.

Para fortuna de Fundidora la vía texana se abrió años antes del comienzo de la Revolución Mexicana y la calidad del acero regiomontano le permitió poder exportar lo poco que producían a distintos países, cuyas ventas mantuvieron a flote a la empresa hasta que el conflicto revolucionario terminó y la economía mexicana poco a poco se recuperaba.

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Semblanzas

Juan Jacobo Castillo Olivares. Licenciado en Historia, Maestro en Ciencias Sociales y Doctor en Filosofía con acentuación en estudios de la cultura por la Facultad de Filosofía y Letras UANL . Profesor de Tiempo Completo en el Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras. Se especializa en Historia industrial y laboral del noreste de México. Autor de varios artículos en revistas de historia especializadas y de divulgación además de autor y coautor en diversos libros de carácter académico. Miembro coordinador de la Revista Atisbo. Líder del Cuerpo Académico Estudios Históricos Interdisciplinarios en la FFyL UANL. Coordinador del Colegio de Historia de FFyL UANL del 2022 al 2023. Coordinador del Seminario de Procesos de Industrialización Nuevo León. Socio de número en la Sociedad de Historia Geografía y Estadística y Miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel Candidato.

Abelardo Gerardo Guajardo Garza. Licenciado en Historia y Estudios de Humanidades de la UANL en el 2020. Miembro del Seminario “Procesos de Industrialización Nuevo León” desde 2022. Ha presentado diversos artículos en las revistas “Bloch” y “Sillares”. En el 2023 obtuvo el Diplomado en Historia y Antropología de las Religiones del ENAH y Diplomado en Paleografía y Diplomática de la Universidad Autónoma de Zacatecas. Autor del libro “China, N.L., sin San Felipe: Desde la Guerra Cristera Hasta el fin del Maximato (1926-1936)”, presentado el 11 de abril del 2025. Actualmente es estudiante de la Maestría de Investigación en Humanidades, Cultura y Sociedad de la UANL.

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Referencias

Archivísticas:

Archivo Histórico Fundidora Monterrey

Bibliográficas:

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[1] Archivo Histórico Fundidora Monterrey (en adelante AHFM), Fondo 121 Dirección General, Sección 8 Informes y Publicaciones, Caja 33 – Cia. Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A. 1901 a 1921: Escritura social, estatutos, informes de las asambleas, minas de fierro, minas de carbón, estadísticas. Duodécimo Ejercicio Social, Informe Anual, 24 de mayo de 1913, p. 255.

[2] AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 8 Informes y Publicaciones, Caja 33 – Cia. Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A. 1901 a 1921: Escritura social, estatutos, informes de las asambleas, minas de fierro, minas de carbón, estadísticas. 13º Ejercicio Social, Informe Anual, 27 de junio de 1914, p. 278.

[3] AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 8 Informes y Publicaciones, Caja 33 – Cia. Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A. 1901 a 1921: Escritura social, estatutos, informes de las asambleas, minas de fierro, minas de carbón, estadísticas. Duodécimo Ejercicio Social, Informe Anual, 24 de mayo de 1913, p. 256.

[4] Ibíd., p. 257.

[5] AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 8 Informes y Publicaciones, Caja 33 – Cia. Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A. 1901 a 1921: Escritura social, estatutos, informes de las asambleas, minas de fierro, minas de carbón, estadísticas. 13º Ejercicio Social, Informe Anual, 27 de junio de 1914, p. 286.

[6] AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 8 Informes y Publicaciones, Caja 33 – Cia. Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A. 1901 a 1921: Escritura social, estatutos, informes de las asambleas, minas de fierro, minas de carbón, estadísticas. 16º Ejercicio Social, Informe Anual, 13 de junio de 1917, p. 321.

[7] Cerutti, M. (1993). Industria Pesada y reestructuración económica. La Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey (1917-1930). En Mario Cerutti. (Comp.). México en los años 20. Procesos Políticos y reconstrucción económica. (pp. 51-97). San Nicolás de los Garza: Universidad Autónoma de Nuevo León-Claves Latinoamericanas. [En línea]. chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1020150901/1020150901.PDF (página consultada el 14 de diciembre del 2024). P. 59.

[8] AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 8 Informes y Publicaciones, Caja 33 – Cia. Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A. 1922 a 1928: Informes, estudios, solicitudes y estadísticas. XXVIII Ejercicio Social, Informe Anual del 25 de mayo de 1929, p. 842.

[9] Cerutti, M. (1993). Op. Cit., p. 59.

[10] Casillas Hernández, A. (2009). El Molino de Combinación Lewis: Un ejemplo de modernización en Monterrey (1944-1981). Estado de México: Centro de Estudios Históricos UDEM, Universidad de Monterrey, Asociación Mexicana de Historia Económica. P. 30.

[11] Di-Fundidor (80-91), Castillón, O. F. (15 de septiembre de 1983). A la vera del camino: Remembranza. Año 6, No. 88,  p. 4 – AHFM, Fondo 121 Sección 8 Informes y publicaciones de la dirección general: Libros Di-Fundidor, Noticreto Noticias de FUMOSA, Caja 29.

[12] Leichsenring, J. (22 de junio del 2023). Governor S.W.T. Lanham (July 4, 1846 – July 29, 1908). Historical Marker Database. [En línea] https://www.hmdb.org/m.asp?m=226535 (página consultada el 16 de noviembre del 2024).

[13] AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 8 Informes y Publicaciones, Caja 33 – Cia. Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A. 1901 a 1921: Escritura social, estatutos, informes de las asambleas, minas de fierro, minas de carbón, estadísticas. Tercer Ejercicio Social, Informe Anual, 20 de abril de 1904, p. 74.

[14] Leichsenring, J. (22 de junio del 2023). Op. Cit.

[15] Gard, W. y Kleiner, D. J. (4 de abril del 2017). Iron and Steel Industry. Handbook of Texas Online. [En línea] https://www.tshaonline.org/handbook/entries/iron-and-steel-industry (página consultada el 5 de diciembre del 2024).

[16] AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 8 Informes y Publicaciones, Caja 33 – Cia. Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A. 1901 a 1921: Escritura social, estatutos, informes de las asambleas, minas de fierro, minas de carbón, estadísticas. 16º Ejercicio Social, Informe Anual, 13 de junio de 1917, pp. 317 y 318.

[17] Ibíd., p. 316.

[18] Ibíd., p. 320.

[19] Ibíd., p. 325.

[20] Ibíd., p. 326.

[21] Garza Martínez, V. (1988). Historia económica de Fundidora Monterrey, S.A. (1900-1976) [Tesis de Licenciatura, Facultad de Economía, Universidad Autónoma de Nuevo León], Catálogo Biblioteca Universitaria “Raúl Rangel Frías”. [En línea] chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/http://re.db.uanl.mx/te/lic/1080064127.pdf (página consultada el 7 de noviembre del 2024). P. 56.

[22] AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 8 Informes y Publicaciones, Caja 33 – Cia. Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A. 1901 a 1921: Escritura social, estatutos, informes de las asambleas, minas de fierro, minas de carbón, estadísticas. 18º Ejercicio Social, Informe Anual, 18 de junio de 1919, p. 366.

[23] AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 8 Informes y Publicaciones, Caja 33 – Cia. Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A. 1901 a 1921: Escritura social, estatutos, informes de las asambleas, minas de fierro, minas de carbón, estadísticas. 19º Ejercicio Social, Informe Anual, 29 de mayo de 1920, p. 403.

[24] Braga, C. A. P. (1980). Siderurgia no Brasil: história e análise da competitividade internacional do setor nos anos 70. [Tesis de Maestría, Universidade de São Paulo]. Biblioteca Digital de Teses e Dissertações da USP. [En línea] https://doi.org/10.11606/D.12.1980.tde-28102021-151823 (página consultada el 16 de octubre del 2024). P. 51.

[25] Barros, G. (Enero-Marzo del 2015). O desenvolvimento do setor siderúrgico brasileiro entre 1900 e 1940: Crescimento e substituição de importações. Estudos Econômicos, 45(1), 153-183. [En línea] http://dx.doi.org/10.1590/0101-4161201545153gbs (página consultada el 31 de diciembre del 2024). Pp. 161 y 162.

[26] Cubel Montesinos, A. F. (1992). Estado e Industria: la política de fomento industrial en la Restauración (1874-1923). [Tesis de doctorado, Universidad de Valencia]. RODERIC-Servei de Biblioteques i Documentació de la Universitat de València. [En línea] http://hdl.handle.net/10550/38378 (página consultada el 16 de octubre del 2024). p. 136.

[27] Ibíd., pp. 139 y 140.

[28] Cerutti, M. (1993). Op. Cit., p. 60.

[29] Fernández de Pinedo, E. (1992). Beneficios, salarios y nivel de vida obrero en una gran empresa siderúrgica vasca, Altos Hornos de Vizcaya (1902-1927). Una primera aproximación. Revista De Historia Industrial (1), 125-153. [En línea] https://revistes.ub.edu/index.php/HistoriaIndustrial/article/view/18152 (página consultada el 5 de enero del 2025). P. 133.

[30] Elbaum, B. (9 de octubre del 2007). How Godzilla Ate Pittsburgh: The Long Rise of the Japanese Iron and Steel Industry, 1900–1973. Social Science Japan Journal. 10(2), 243-264. [En línea] https://escholarship.org/uc/item/5f18b564  (página consultada el 28 de marzo del 2025). P. 251.

[31] Echenique Celis, A. y Rodríguez Gómez, C. (1990). Historia de la Compañía de Acero del Pacifico S.A. Huachipato: consolidación del proceso siderúrgico chileno. 1905-1950. [En línea] https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-9933.html (página consultada el 1 de febrero del 2025). P. 34.

[32] Ibíd., p. 36.

[33] AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 8 Informes y Publicaciones, Caja 33 – Cia. Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A. 1901 a 1921: Escritura social, estatutos, informes de las asambleas, minas de fierro, minas de carbón, estadísticas. Informe Anual del 27 de mayo de 1922, p. 469.

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