El dios Baco, Francisco de Goya, Drácula y el Vudú americano

Hilan delgado (serie Los Caprichos Nº 44) de Francisco de Goya. Museo del Prado. 1797-1799. Aguafuerte. Imagen del Museo del Prado.

Por Manuel Mª Medrano Marqués

Cuando se estudian los hechos relacionados con la magia y la brujería en Europa y América, surgen múltiples sorpresas, muchas de las cuales se originan en el conjunto de creencias y prácticas tradicionales europeas; las cuales, en diversas ocasiones, tienen similitudes con las de África.

Serpientes místicas y orgías rituales

El dios romano Baco, llamado Dionisos por los griegos, tenía como elemento fundamental de su ritual las ceremonias con serpientes, reflejadas gráficamente en monedas de plata de época helenística llamadas cistóforos, del siglo III a.C. (Medrano, 2025a). Presentan como tipo en anverso un cesto de mimbre empleado en los misterios dionisíacos, con la tapa entreabierta y dejando escapar una serpiente, todo ello rodeado de una corona de hiedra con corimbos. En el reverso muestran un carcaj entre dos serpientes levantadas con las cabezas enhiestas, sacando sus lenguas y cuyas colas se entrelazan. Sabemos que en esas celebraciones religiosas se escenificaba una unión sexual, figurada, entre los fieles y la culebra que representaba a la divinidad, y que el apoteósico final del ritual era una orgía báquica. Pues bien, en el vudú haitiano, ya en el siglo XVIII hay constancia de que se realizaban de forma idéntica ambas prácticas, y también encontramos representaciones gráficas de las serpientes cósmicas, llamadas allí Damballah y Aida, similares a las que vemos en los cultos a Baco y Dionisos. Es aún un enigma el por qué se presentan elementos comunes iconográficos, rituales y de concepto entre creencias muy alejadas en el tiempo y en el espacio, pues se observan en el mundo griego y romano antiguos y, de forma claramente comparable, en el sistema mágico-religioso del Vudú de Haití, perdurando hasta hoy.

Muñecos mágicos en Goya

En varias ocasiones hemos analizado la historia milenaria de las muñecas mágicas, las cuales encontramos en la Prehistoria de Europa, en el Egipto de los faraones, en las Grecia y Roma antiguas, y en los siglos posteriores, hasta hoy, donde perviven en muchos lugares y también en el Vudú de Haití y Nueva Orleans (Medrano, 2022; y 2025b, pp. 36-38). Pues bien, Francisco de Goya realizó en 1797-1799 un aguafuerte llamado Hilan delgado, en el que se observan tres brujas, una de ellas hilando estopa, otra con una escoba y la tercera con una cruceta con hilos; en la esquina superior derecha de la escena se ven colgados lo que podemos interpretar fácilmente como muñecos mágicos que han elaborado (Medrano, 2025b, pp. 40-41). De modo que el gran pintor nos dejó así un valioso testimonio de la vigencia de estos usos en España.

Brujas vampiras

Pero no sólo sobre este aspecto nos ilustró Francisco de Goya. Las brujas vampiras constituyen otro elemento de continuidad entre las tradiciones del continente europeo y el Vudú en Haití. Como precedente muy antiguo de los seres de los que vamos a hablar cabe mencionar, en Mesopotamia, a la diosa-demonio de los acadios Lamashtu (llamada Dimme en la mitología sumeria), que atacaba a recién nacidos y lactantes. Más tarde, sus herederas serán las estriges, presentes en las fuentes clásicas de Grecia y Roma, que succionaban fluidos vitales de seres humanos, habitualmente niños que frecuentemente eran lactantes. La creencia en esta actividad vampírica se constata también en el ámbito cultural de las islas Canarias en los siglos XVI a XVIII, así como en la península Ibérica en los siglos XVI y XVII. El testimonio artístico de Francisco de Goya prolonga la evidencia de la creencia en estas prácticas hasta casi el siglo XIX, con escenas muy explícitas como las que vemos en sus óleos El aquelarre y El conjuro, y con el título y tema de uno de sus aguafuertes, Mucho hay que chupar. Pues bien, en Haití se designan como loups-garous a las mujeres-vampiros que hacen morir a los niños muy jóvenes chupándoles la sangre, llamándoles también “chupetes”. Como se ve, hay una semejanza muy intensa entre las brujas vampiras europeas y las haitianas (Medrano, 2025b, pp. 38-43).

Niebla vampírica

Y esto no es todo. Una narración canaria del siglo XVI nos habla de una bruja que entró en una habitación en forma de “una llublina como humo” y que le chupaba a una niña por el ombligo. La llublina es una bruma mezcla de lluvia y neblina. Pues bien, el vampiro Drácula, protagonista de la novela de Bram Stoker publicada más de trescientos años después, es capaz de convertirse en niebla, y así acceder a las viviendas por rendijas, resquicios o grietas, e igualmente volver a salir por ellos o por debajo de las puertas. De ese modo entró en la habitación de Mina Harker para succionar su sangre. La coincidencia entre ambos relatos es evidente (Medrano, 2025b, p. 39).

Círculos mágicos

Otro elemento mágico antiguo que ha persistido durante siglos son los círculos o cercos mágicos. Se utilizaban para delimitar espacios sagrados, protectores y defendidos por tabúes, en la España de los siglos XV a XX y, también, en el Vudú ya desde el siglo XVIII. Se dibujan en el suelo, a veces directamente alrededor de una persona, y son recintos cerrados ajenos a las leyes del mundo circundante. Pues bien, de nuevo Bram Stoker en su Drácula recoge, dos veces, la tradición del trazado de círculos sagrados protectores, que vemos así nuevamente vinculada al acervo mágico europeo (Medrano, 2025b, pp. 25-27 y 39 –nota 101-).

Poder en la mirada

Para terminar, trataremos del “poder de los ojos”. Es un tema tradicional de Galicia, pues las meigas (brujas gallegas) con su fuerza de ojo, pueden operar a voluntad y a distancia. Son personas que dominan con la vista y que causan el mal de ojo. Pues bien, los sacerdotes o sacerdotisas del Vudú haitiano, cuando alcanzan la más alta dignidad de su ministerio, desarrollan su “poder de los ojos”, el cual les permite descubrir todo lo que sucede a cualquier distancia y practicar las artes adivinatorias (Medrano, 2025b, pp. 43-45).

Como puede apreciarse, hay una corriente de ritos y creencias, de conceptos y prácticas, que trasciende las distancias temporales y geográficas, existiendo muchas más pruebas de ello de las que aquí citamos.

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Semblanza

Manuel Mª Medrano Marqués es doctor en Historia, profesor de Arqueología de la Universidad de Zaragoza desde 1987, cuya investigación se ha centrado en diversos campos, desde los estudios estadísticos aplicados a la numismática antigua hasta, especialmente, el mundo celta, romano y visigodo en España. En la última década, ha iniciado una nueva línea de investigación sobre expresiones, perduraciones y síntesis mágico-religiosas, recientemente enfocada al Vudú en América y el Caribe. Es miembro del Grupo de Investigación de Referencia Aragón H14_23R: P3A Primeros Pobladores y Patrimonio Arqueológico del Valle del Ebro, así como del Instituto de Patrimonio y Humanidades de la Universidad de Zaragoza.

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Referencias

– Medrano Marqués, Manuel Mª (2022): Muñecos mágicos del Vudú americano: reliquias milenarias. En actas de las V Jornadas Internacionales. El culto a las reliquias, interpretación, difusión y ritos (Las reliquias y sus usos, de lo terapéutico a lo taumatúrgico), pp. 379-397, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Zaragoza-Ediciones de la Universidad de Salamanca. https://zaguan.unizar.es/record/117284/files/BOOK-2022-014.pdf

– Medrano Marqués, Manuel Mª (2025a): Los cistóforos, Dionisos y el culto vudú a Damballah. Revista Salduie, 25(1), pp. 65–75. Departamento de Ciencias de la Antigüedad, Universidad de Zaragoza. https://doi.org/10.26754/ojs_salduie/sald.2025111495

– Medrano Marqués, Manuel Mª (2025b): Brujería europea y vudú haitiano.  Historiografías: revista de historia y teoría, 29 (Enero-Junio 2025), pp. 21-51. Universidad de Zaragoza. https://doi.org/10.26754/ojs_historiografias/hrht.12054

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