Por Eduardo Zambrano
Con espíritu de lector ocioso, encontré que hace cien años, en 1926, Huidobro publicaba un libro abigarrado no sólo de forma, sino de ideas, donde fluyen sus obsesiones sobre el creacionismo y diversos manifiestos poéticos, a la par de comentarios políticos o convicciones tanto amorosas, filosóficas como sociales. Vientos contrarios ( Editorial Nascimento, 1926) fue publicado mientras el poeta escribía su obra más emblemática: Altazor (1931). En cuanto a su formato, también cambiante y fragmentario, pudiera considerarse como un cuaderno de trabajo donde igual caben ensayos formales, aforismos incendiarios, apuntes de ocasión, reflexiones de su tiempo y de la avanzada de las vanguardias en todos los frentes.
Para ese entonces el poeta tenía 33 años, había despegado desde una juventud tan inquieta como inquietante, y en su condición de hombre de mundo y figura literaria fue nominado al Premio Nobel de Literatura, siendo la primera candidatura válida de un escritor chileno para figurar en tales vuelos. Otro punto importante de aquel 1926, Huidobro publica en el número de abril de la revista Panorama un poema, que a la postre, sería un fragmento del Canto IV del ya mencionado Altazor.
Líneas arriba hablé de aforismos, los califiqué de incendiarios y no exagero, algunos más o menos afortunados, pero todos con un afán de cuestionar (hasta llevar a sus cenizas) a los convencionalismos sociales, literarios y políticos de la época. Sin temor a exagerar, la vinculación de estos aforismos, y de este libro en general, son la esencia germinal de la que sería su obra más representativa.
Vientos contrarios tiene un prólogo generoso de comentarios y publicaciones entusiastas sobre la obra y la trayectoria del poeta; a su vez, Vicente Huidobro ofrece cuatro apartados para el libro; los títulos son sugestivos, y el desarrollo de los temas son precisamente como vientos contrarios propios para la polémica, la ironía, el asombro que a la vez cautiva o desconcierta, y el desparpajo de un espíritu renovador que a todas luces se manifiesta con la gracia de la insolencia. La segunda parte del conjunto es la propiamente referida como “Aforismo”, pero en la cuarta y última sección igual hay un despliegue impresionante de este recurso.
El libro está disponible en pdf en la página https://www.memoriachilena.gob.
Cierro mi apunte transcribiendo algo más de esta inspirada y combativa labor aforística de Vicente Huidobro. Son muchas las direcciones de estas líneas, igual no pocos mis subrayados, pero trataré de agrupar unos cuantos intentando (no creo lograrlo) una muestra representativa. Espero, al menos, contagiar el ánimo entusiasta del poeta, una actitud que aspira a vivir con desapego, olvidarnos de la cordura, perseverar en el asombro:
LOS ESPACIOS DE LIBERTAD
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En la vida se trata de hacer palpitar al corazón un poco más ligero que de costumbre.
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Los perros le ladraban porque iba vestido de Excepción.
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Te burlas de todo lo establecido, eres un destructor.
Es que llevo en mí un arquitecto.
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Un moralista: un señor que sufre vértigos al mirar su corazón y se cubre los ojos con las tablas de la ley.
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Sin duda alguna hay muertos que es necesario matar.
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Las mejores cosas sobre mí las han dicho siempre mis enemigos.
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El odio es la debilidad de los débiles.
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Se llama ‘hombrín’ todo aquel que renuncia a vivir su vida, que renuncia a su propia persona, en nombre de vagos acuerdos tomados por personas extrañas.
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Espectáculos tristes: un joven atacado de cordura precoz, y un juez que se toma en serio.
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Ese pleito está perdido porque tienes toda la razón de tu parte.
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POÉTICAS Y ARTÍSTICAS
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No escribas con sangre de tu corazón. ¡Qué nos importa tu corazón!
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Era tan mal actor que lloraba de veras.
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Si los imbéciles formaran una academia (como si no la formaran ya, perdónenme la redundancia) antes de un año serían guías infalibles del buen gusto.
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A veces hago mis versos como el prisionero que se golpea la cabeza contra los muros de su celda.
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Un verso hermoso que pasa volando despierta en ciertos críticos el placer del tiro al pichón. Peros sus escopetas tienen tan corto alcance…
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Consejo para los pintores: para estrangular a la Naturaleza hay que tener dedos de hada.
…
ARS AMANDI
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En amor es importante comprender las palabras de la persona amada,
pero es mucho mas importante comprender sus silencios.
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Es un amor ilegítimo: he ahí la frase más estúpida que ha podido inventar
el hombre. Una frase sin sentido, una frase cobarde y que contiene en sí
la más denigrante comedia humana.
No hay amor ilegítimo.
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Nada hay más exquisito que la soledad. Sólo la mujer, sólo ciertas mujeres
tienen derecho a perturbar nuestra soledad porque son sembradoras de maravillas.
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Hay besos que brillan en la noche como luciérnagas.
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Si el amor fuera respetuoso no sería amor, dice el gran clásico griego.
…
LA CONDICIÓN HUMANA
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– Soy ingeniero, soy abogado, soy…
– ¿Y a mi qué? Eso sólo prueba que posees un diploma de limitación.
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Todo hombre es un saco de inquietudes. Los griegos eran serenos, dicen los bueyes que pastan en las praderas chilenas.
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El hombre es el único animal ridículo, porque es el menos libre, el que tiene menos soltura en sus movimientos. El único animal que se achola.
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Era un hombre tan aburrido como una obra perfecta.
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Sé hombre: cae, levántate, yerra, equivócate. Pero sé espontáneo en el error.
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Yo pierdo una felicidad y gano un sufrimiento, ellos pierden un dolor y no ganan nada. ¿En cuál de los dos está el egoísmo?
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¿Quién podría vivir sin el encanto de olvidar las llaves?

