Por Verónica Zúñiga
¿Se puede heredar el dolor? ¿Qué pasa cuando no se puede hablar de él? ¿Cómo lidiamos con la carga de algo ajeno? Este y otros temas son parte de Los eufemismos, la primera novela de la escritora y editora Ana Negri y editada por Ediciones Antílope en el año 2020. La historia nos muestra la vida de Clara que, a raíz de las crisis nerviosas de su madre, parece desmoronarse. La mujer es forzada a indagar en su propio pasado y en el de su familia, decisión que repercutirá en su presente.
Narrada en tercera persona, la historia nos envuelve en la temática del exilio argentino en México y cómo se lidia con él desde dos perspectivas: la primera generación, aquellas personas que llegaron huyendo de la persecución; y la segunda generación, los hijos e hijas que, aunque no sufrieron directamente, parecen heredar las consecuencias. Estas dos perspectivas se ven reflejadas en la relación de Clara y su madre, la cual se víncula con el amor, el dolor y la dependencia.
El personaje de Clara se nos presenta como una mujer que está al borde del colapso, su vida laboral y sentimental prenden de un hilo y ahora debe lidiar con la carga de cuidar a su madre. El lazo con ella y el resto de su familia está marcado por la rabia al tener que lidiar con un dolor que le parece del todo extraño: “¿Y a ti no te parece duro cargar con el peso de algo que ni siquiera viviste?” (2020, p. 52). En la protagonista existe un sentimiento de incomprensión acerca de la situación, pero también de culpa por querer alejarse de esa parte de su historia.
La madre de Clara se nos muestra como una mujer “rota” por la persecución, el exilio, el silencio y la incapacidad de expresar lo que le sucedió. Lastimada por los acontecimientos huye de su país de origen en busca de una nueva oportunidad para volver a comenzar. Su hija se convierte en su todo y parece que los malos recuerdos pueden quedar atrás, pero el dolor sigue ahí, atravesado en su cuerpo. Durante la novela el lector es testigo de cómo en la mujer existe un sentimiento de miedo por volver a vivir esa violencia, pero ahora multiplicado por temor a que su hija también sufra.
La memoria juega un papel fundamental en la obra, ésta se ve representada de distintas maneras que ayudan al lector a recuperar una parte importante tanto de la historia mexicana como argentina. La narración se presenta como una serie de silencios, retazos de recuerdos que el lector debe escarbar y donde en algún punto de la novela todo sale expulsado de manera abrupta.
Las distintas formas del lenguaje dentro de la historia nos llevan a repensar lo que se dice o no dentro de las narrativas del exilio. En primer lugar, el lenguaje médico que se utiliza para hablar de las crisis de la madre de Clara, una manera de suavizar el dolor y la incomodidad que produce en los demás cuando ésta sufre un episodio: “Su mamá llegó hace un par de horas y… está muy nerviosa, le dijeron” (2020, p. 16).
Por otro lado, el lenguaje administrativo y jurídico se utiliza como alusión para hablar de las violencias ejercidas por el Estado. Durante la novela, Clara visita migración para conseguir los expedientes de su madre y en su conversación con la mujer encargada de los archivos se utilizan palabras como “demostrar”, “reparación”, “reconfiguración integral” y “trámite” para hablar del exilio. Por temor a no conseguir los papeles, la protagonista trata de no dar demasiada información sobre la posición de su madre con los militares, pero cuando ésta última interviene la situación parece complicarse. Esta escena replantea la idea de cómo una persona tiene derecho a contar su propia historia, aunque resulte incómodo para los demás, pero también el tema de la compensación económica por parte del gobierno, ya que ¿realmente es posible reparar el dolor que está encarnado en tu cuerpo?
Todos éstos se encuentran concentrados en el lenguaje particular de la protagonista, utilizado como una herramienta para forjar su identidad y tratar de comprender una parte de su historia que en primera instancia parece que no le pertenece. Clara presenta un sentimiento de desarraigo ante la cultura, el lugar, y el idioma. Cuando visita Argentina no se siente identificada con la historia familiar y no puede relacionarse con los parientes que nunca dejaron el país.
El uso del idioma la dejó marcada durante su infancia. Creciendo entre dos tipos de españoles, su habla trajo como resultado burlas por parte de sus amigos mexicanos y parientes argentinos. Esta dicotomía dio como resultado una incapacidad para relacionarse con otros, por lo que Clara decide crear su propio lenguaje, uno donde la acompañan las palabras, los acentos y la entonación de ambos idiomas, pero sobre todo que le ayuden a expresar quién es realmente.
La obra de Negri visibiliza cómo los desplazamientos, las fronteras, los lugares y los recuerdos moldean una nueva narrativa, que si bien parte de una experiencia particular, en realidad su escritura da paso a una memoria colectiva. La autora crea una narrativa en contra del olvido, ya que la ficcionalización del exilio argentino en México dentro de la novela nos permite repensar en cómo muchos sucesos históricos y culturales de la historia están plagados de silencios, pero también cómo se puede romper con ellos.

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Referencias
Negri, A. (2020). Los eufemismos. Ediciones Antílope.

