Lizbet García Rodríguez
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La columna Retratos del tiempo repasa la entrevista con el escritor catalán Enrique Vila-Matas, en ocasión de su visita a la UANL en 2008 para la presentación internacional de su libro Dietario voluble.
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“Me llamo Erik Satie, como todo el mundo”, lee Vila-Matas, y la frase del compositor francés parece resumir su noción de personalidad. “Ser Satie es ser irrepetible, esto es, encontrar un modo propio de disolverse hacia el triunfal anonimato, donde lo único es propiedad de todos. Podría decir, me llamo Enrique Vila-Matas, como todo el mundo.”
Presente en la UANL el 29 de agosto de 2008 para dialogar en torno a su libro Dietario Voluble, publicado ese año dentro de la colección Narrativas Hispánicas de la Editorial Anagrama, el escritor español Enrique Vila-Matas, compartió con la comunidad universitaria la esencia de sus métodos de escritura, y el uso cuidadoso de citas como un estilo que enriquece el espectro de sus lectores.
“El lujo de las citas ajenas que incluimos en nuestros propios textos, el encanto de esas citas, inventadas o no, son incomprendidos por los mismos que no entienden jamás lo justo, equitativo y necesario de la originalidad.”
El libro, que abarca las notas personales del cuaderno del autor entre los años 2005 al 2008, resulta un diario literario que se origina en la lectura y es una obra concebida desde el centro mismo de la escritura. “Combina los comentarios sobre libros leídos, con la experiencia y la memoria personal, va proponiendo la desaparición de ciertas fronteras narrativas y abriendo camino para la autobiografía amplia, siempre a la búsqueda de lo real”.
Y las citas –propias e inventadas– van poblando sus escritos y expresiones.
¿Pero qué ocurre con las citas, son acaso motores estimulantes para la inspiración?
“Sucede que escribimos siempre después de otros; en mi caso, esa operación de ideas y frases de otros adquieren un sentido nuevo al ser retocadas levemente, y me llevan a frases nuevas, mías; detrás de ese método hay un intento de modificar ligeramente el estilo, porque pienso que en la novela todo es cuestión de estilo.”
Insiste en la necesidad de hacerlo “levemente”, ¿que se requiere para esto?
“Grandes dosis de distancia y de sensibilidad, algunas de mis citas inventadas han hecho larga carrera y confirman esto de que en literatura unos escribimos siempre después de otros.”
El Dietario… se parece a la cotidianidad que muchos hemos tenido ganas de plasmar en un diario: llamo a mi amigo… regreso a Barcelona… anoche imaginé… ese día llovió… recibí un e-mail. ¿Facilitó su escritura el hecho de componerse en parte por notas que pasaron directamente de su cuaderno personal a la edición dominical de El País de Cataluña?
“Si no hubiera escrito para el periódico no hubiera podido tener este diario con tanta continuidad, ni esta perspectiva de publicarlo. Al principio hablaba de actualidad política mezclada con alta cultura, los primeros textos fueron un fracaso, no me leían ni mis lectores, ni los lectores del periódico, entonces cuando decidí arrancar con el lado mío, de mi literatura, siguieron no leyéndome muchos lectores del periódico, pero se apuntaron muchos de mis lectores habituales.”
Pero el mismo fenómeno de las citas inventadas y otros detalles hacen que asome algo de ficción, ¿cómo mezclarla con la realidad que maneja?
“En el dietario aparentemente retrato la realidad, pero es más ficción que cuando hago ficción, en mi libro anterior Exploradores del abismo, detrás de la capa de la ficción había muchas verdades íntimas medio ocultas, mientras que aquí –bajo la apariencia de ser un diario realista– el narrador es otro o alguien que usa sus máscaras. Todo puede ser útil para la escritura, porque a través de lo que sea, puedo comentar el mundo o al menos intentarlo.”
Su obra muestra una especie de lucha contra los lugares comunes, la clasificación de géneros, origina ciertas rupturas tradicionales, ¿qué ha tenido que enfrentar de los críticos españoles?
“La crítica española no se ha movido aún de sus gustos un poco decimonónicos, de su concepción del realismo, no soporta ningún tipo de provocación, ni de cambios, se mantiene con una especie de aversión al vanguardismo; se acepta lo dramático, serio, grave, y que parece comprometido con la realidad.
Sin embargo, puede considerarse un autor muy leído. ¿A qué atribuye el éxito en lo literario?
“El reconocimiento siempre es algo que es bienvenido para un autor, pero el reconocimiento se confunde hoy en día con la popularidad, que es una cosa distinta. Yo siempre he querido levantar en mi obra una poética de la simulación, me he sentido fascinado por las tramas no convencionales y eso me ha funcionado.”
¿Podría discernir sus preferencias: literatura o vida real?
“Es como aquello de Borges y El otro, en este dietario yo digo que me he retirado, he contratado a un escritor que escribe el dietario por mí, y eso me permite llevar una vida de retiro y de descanso. Después de este colapso descubrí que la vida me interesa más, pero tanto en la literatura como en la vida es necesario lanzarse al vacío.”
¿Será entonces que está cansado de escribir?
No, es que estoy muy interesado en vivir y dejo que el otro escriba.

MÉXICO: ESPACIO DE FICCIÓN IDÓNEO PARA LA TRANSGRESIÓN
El crítico literario mexicano Christopher Domínguez Michael acompañó al autor en la presentación, destacando el dominio de lo diverso en su expresión literaria.
“Dietario voluble, es un nuevo tipo de escritura en Vila-Matas”, –aseguró Domínguez Michael–, “es un diario literario donde expone una nueva realidad, las experiencias de un lector, ideas literarias de un escritor. Parte de su genio es lograr libros que son a la vez novelas, cuentos, ensayos, algo que nadie ha hecho mejor en nuestra lengua: literatura de la literatura.”
Y advirtió cómo el autor español concibe volúmenes “en los que leemos muchos libros y donde los personajes van adquiriendo nuevas naturalezas. Es a la vez inventor de escritores y escritor de invenciones”.
“Retoma tradiciones literarias, pero logra una literatura sin obligaciones con el viejo banalismo social, ni con la exaltación del sufrimiento humano, establece un permanente viaje en el tiempo, dialoga con escritores que se habían quedado olvidados en las viejas bibliotecas, y hace prevalecer el diálogo con Kafka, que siempre es un enigma para cualquier generación de lectores y que Vila Matas nos entrega como si fuera un escritor nuevo, lo cambia, le da otro color.”
México aparece en el Dietario… de Vila Matas como un “país desatado y arrebatador que me dejó fascinado”.
De su primer viaje escribe: “…el país entero me pareció un espacio virgen para la imaginación (…) México me fascina porque su imaginario es un espacio de ficción idóneo para la transgresión y para inventar de nuevo la literatura, y porque allí encontré siempre la prosa de mi frontera propia.”
Y de este país también atesora amigos entrañables como los escritores Juan Villoro y Sergio Pitol, a quien considera su maestro, “Pitol fue el primer escritor que se preocupó por mi obra y quien me comunicó su pasión por la cultura que me ha perseguido toda la vida.”

Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948), es uno de los más destacados escritores europeos, y está traducido a 29 idiomas. De su extensa obra, Anagrama ha publicado Impostura (1984), Historia abreviada de la literatura portátil (1985), Una casa para siempre (1988), Suicidios ejemplares (1991), Hijos sin hijos (1993), Recuerdos inventados (1994), Lejos de Veracruz (1995), Extraña forma de vida (1997), El viaje vertical (1999), Bartleby y compañía (2000), El mal de Montano (2002), París no se acaba nunca (2003), Doctor Pasavento (2006), Exploradores del abismo (2007) y Dietario voluble (2008).

