1
Apenas la proximidad en esta luz
que se agolpa tímida y súbita en el cuarto.
El contacto apenas
tensando los cuerpos,
colmándolos,
mientras un pulso de higos verdes
esboza el contorno de la rama desnuda.
No hay misterio
ante nuestras pupilas,
no hay espacio alguno
entre lo que pudo haberse dicho
y lo que no quiso decirse:
sólo la carne,
disuelta en la misma transparencia
con que se dice la niebla.
La profundidad se aprende
como aprenden los párpados
a guardar restos de luz
y el aliento a dibujar los días;
como aprendimos a herirnos,
a deslizarnos en silencio uno en el otro;
como aprendimos el ardor, la distancia
entre mi mandíbula y tu cuello.
2
Lo nombrado aquí, apenas,
en los pliegues de la sábana:
las palabras atenuándose
o tal vez
conjugando el vértigo
de lo que ya no necesita ser contado.
Las palabras en el reflejo
de la cama sin tender,
un haz de luz que recompone las fisuras
y enhebra los recodos
en su propio resplandor.
La delgadez de las palabras cuando llegan
a rasgar el mediodía.
Como sangre, como calma.
3
Sólo así,
al alcance de la luz apartamos la cortina.
Afuera no hay más que hojas
y ramas a la entrega de una danza
enmudecida de color.
Dentro, los cuerpos tensados,
boca arriba, intentan recordar el sueño
en que las palabras alcanzaban para algo.
Hay un deseo que no desaparece,
más bien aguarda:
un incendio casi.
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*
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Semblanza
Roberto López (Tamaulipas, 1994). Ganador del I Concurso Nacional de Poesía Rubén Bonifaz Nuño (2017), del XII Certamen Estatal Altaír Tejeda de Tamez (2019) y del Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen (2025). Becario del Centro de Escritores de Nuevo León (CONARTE, 2024). Edita la Plana poética: Sol filamento y dirige las Jornadas de Poesía Tamaulipeca. Autor de los libros de poesía Donde el cielo desemboca (ALJA, 2018), Saudade (ITCA, 2019) y Nociones de la luz (UANL, 2025); y del libro de ensayos Aquí debíamos llegar (ITCA, 2025). Actualmente forma parte de la 5ª generación del Diplomado en Escritura Creativa de la UNAM.

