Poemas de María Teresa Martínez

Del archivo personal de la autora.

Anacahuita

 

Tú que sigues enhiesta a pesar de la sequía

y detienes el polvo de los vientos del norte

concédeme raíces al pie de la montaña

y un tronco valeroso que traspase

el umbral de este muro de piedra y de cemento.

 

Vela mi sed debajo de tu sombra

y enséñame a desprenderme de mis hijos

así como permites que se alejen tus flores

a pesar de que sabes que lo hacen

para ahogarse en el charco del futuro.

 

 

Gestos de mujer

 

Mi expectativa cruje con el desentono de los pájaros,

remedos de fieras que se comunican

sobre los árboles de distintas casas.

 

Cada uno de sus trinos es vector

y cada vector es parte

del cristal que forman por encima de mi cuerpo.

 

Uno de mis tantos gestos de mujer

que ocurren cuando acicalo mi futuro

destiempla el vidrio con un espanto de alas.

 

Desde mi balcón se escucha un trueno

                        después

asiduas gotas golpeando el empedrado.

 

Pero esto no tiene nada que ver con el agua ni las nubes

sólo son mis brazos extendidos

lloviendo sangre.

 

 

La casa que no llora

 

He llegado hasta la casa que no llora

la que si abre los ojos en la noche

crujirá ante el dolor de la molienda

y al cerrar las cortinas

quedará un sabor salado a menopausia;

el contorno podrido de la higuera será distorsionado

por las perfectas líneas de los móviles

también nuestra memoria

de cuando fuimos sedientas sin saberlo.

 

 

La noria

 

Después de tantas palabras malgastadas

y de tantos garrafones vacíos

me dirijo a la noria del reclamo

para mostrarte una sed que no conoces.

 

Por eso es que arrojo el cubo

          y lo regreso hasta a mí

                     y pesa

como las piedras que después de muchos años

guardan en sus apuntes un aroma a petricor.

 

 

Incertidumbre

 

Algunas parejas ya han firmado su divorcio

dejando entre las manos una grieta acordada

parecida a un trapo limpio a voluntad del aire

en el laxo tendedero de un jardín interior

ahí, donde el crujir de las hojas

raspan como las sábanas marchitas

ahí, donde se alarga el mecate de rama en rama

y de techo en techo se descose la voz.

 

Cómo recuerdo aquel desierto que vino a visitarnos

para hacer del antecomedor un ciego llano

de cada encino verde un solipsismo

de cada pila seca un matadero.

Nos hizo creer que somos cactus invencibles

con la artimaña de unos vasos de mezcal

pero tú y yo seguimos tomados de la mano

para guardar

de frente a la montaña impredecible

estas últimas gotas de agua que nos quedan.

(De La casa que no llora, 2025)

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Semblanza

María Teresa Martínez (Monterrey, Nuevo León, 1973). Es poeta y narradora. Realizó estudios de Humanidades en la UDEM donde también es profesora de Poesía y Narrativa. Autora del cuento Diente de León, ganador del concurso Museo Marco 2019 y publicado en la antología Elementum de Ediciones Neoleoneses Emergentes (ENE). Sus poemas y micropoemas han aparecido en antologías españolas y en la revista El Cultural.